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El dolor de cabeza infantil podría esconder ansiedad por la vuelta al cole y un psicólogo de Ferrol explica cómo actuar

Noticia publicada por Cope

  • Daniel Valencia, desde el hospital Ribera Juan Cardona, destaca la importancia de validar los síntomas de los menores y descartar problemas escolares antes de considerar que se trata de una excusa

La vuelta a las aulas y la recuperación de la rutina escolar suponen un importante proceso de readaptación que puede desencadenar estrés y preocupaciones tanto en los menores como en sus familias. Ante este cambio de hábitos, Daniel Valencia, psicólogo del hospital Ribera Juan Cardona de Ferrol, ha analizado cómo determinadas molestias físicas, tales como las cefaleas infantiles, pueden ser el reflejo de un cuadro de ansiedad o de diversos temores vinculados al nuevo curso.

El especialista ha remarcado que la adaptación a un entorno nuevo provoca que los niños experimenten inquietud y alteraciones fisiológicas. «El origen puede ser muchas veces emocional, eso no significa que el síntoma esté inventado. El dolor es real, pero el cuerpo también puede expresar un malestar que el niño no sabe expresar con palabras», ha explicado Valencia al detallar síntomas comunes como el cansancio, las náuseas, las dificultades para dormir o la pérdida de apetito.

El dolor es real, pero el cuerpo también puede expresar un malestar que el niño no sabe expresar con palabras»

Daniel Valencia
Psicólogo

El origen emocional de los síntomas físicos

Estas manifestaciones no se limitan a una edad concreta, sino que abarcan desde la infancia hasta la adultez, presentándose también en adultos que regresan a sus puestos de trabajo. Según ha advertido el psicólogo, resulta fundamental mantener la prudencia y no atribuir estas dolencias a un simple pretexto: «Hay que ser prudentes. No podemos decirle a un niño que le duele la cabeza porque no quiere ir al colegio».

Por esta razón, el experto ha insistido en descartar el término «excusa», ya que el malestar físico suele coexistir con una excesiva preocupación por el colegio. «El objetivo no es descubrir si el niño está diciendo la verdad, sino entender qué le está pasando», ha asegurado, aconsejando formular preguntas abiertas como «¿hay algo en el colegio que te preocupe?» o «¿qué crees que podemos hacer para ayudarte?».

Cómo reaccionar ante las quejas de los menores

A la hora de gestionar estos episodios, la primera pauta para las familias consiste en escuchar y validar los sentimientos de los hijos con frases de apoyo como «te creo, entiendo que te duele, vamos a ver qué necesitas». Asimismo, Valencia ha recordado la necesidad de revisar rutinas básicas del día a día, comprobando si el menor ha descansado adecuadamente, si mantiene una correcta hidratación y alimentación, o si precisa una pausa.

La comunicación en el hogar debe plantearse desde la comprensión y el diálogo constructivo, evitando transformar la charla en un interrogatorio acusatorio. Si se trata de un episodio aislado, se puede mantener la calma, pero si los dolores aparecen de forma repetida e interfieren en la vida diaria, se debe buscar atención médica.

Cuándo acudir a un profesional sanitario

En caso de que las molestias persistan en el tiempo, el primer paso recomendado es acudir a la consulta de un pediatra antes de descartar o confirmar un problema de salud mental. Una vez detectado el malestar psicológico, el abordaje pasa por averiguar el motivo exacto, que puede abarcar desde la ansiedad por separación, el miedo al fracaso escolar o la dificultad del curso, hasta posibles conflictos con compañeros o situaciones de acoso escolar.

Para solucionar estas dificultades, el psicólogo ha subrayado la necesidad de establecer un trabajo conjunto con el colegio, dado que es el lugar donde los alumnos pasan gran parte de su tiempo. Mantener horarios estables y previsibles, garantizar un descanso de calidad y habilitar espacios seguros donde los niños puedan expresarse sin temor a ser juzgados resultan claves para una adecuada transición escolar.