Roberto Díaz, médico: «El reconocimiento médico no debe plantearse como una barrera para hacer deporte»

Noticia publicada por El Progreso Salud

Sobre el papel, enero es el mes de los buenos propósitos; pero en la vida real lo es septiembre. Las cifras señalan que es el periodo de mayor matrícula en gimnasios y centros deportivos. También hay lesiones, que un reconocimiento médico previo podría evitar, como señala el doctor Roberto Díaz Luaces, especialista en Medicina Familiar y Deportiva

Septiembre es el mes de mayor matrícula en gimnasios y centros deportivos. ¿A quiénes les aconsejaría realizar un chequeo médico previo?
Yo recomendaría, en general, realizar siempre un chequeo médico antes de comenzar una actividad física, pero muy especialmente cuando se lleva tiempo sin hacer ejercicio o cuando existen factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, obesidad o antecedentes familiares de enfermedad cardiaca o coronaria). No obstante, el reconocimiento no debe plantearse como una barrera para hacer deporte, sino como una herramienta para practicarlo desde una mayor seguridad y para adaptar la actividad a las características de cada persona.

¿Qué pruebas básicas incluirá este reconocimiento en el caso de una persona sin patologías?
Lo principal es realizar una buena historia clínica y una buena exploración física. La exploración debe incluir la toma de tensión arterial, frecuencia cardiaca y comprobación de peso, talla e índice de masa corporal (la cifra que relaciona el peso de la persona con su estatura, para así evaluar su estado nutricional ), así como la valoración del aparato cardiovascular y musculoesquelético. Realizaremos un electrocardiograma que se programará en función de la edad, antecedentes y el tipo de actividad que se pretenda realizar.

De esa matización se desprende que las variables del reconocimiento deben adaptarse al tipo de actividad física.
Sí, el reconocimiento debe adaptarse al deporte que se va a practicar, a su intensidad y a las exigencias físicas que plantea. No es lo mismo comenzar a caminar, realizar ejercicios de fuerza en un gimnasio, practicar ciclismo de larga distancia o iniciar entrenamientos de alta intensidad .

¿En qué casos está indicado incluir en el chequeo una prueba de esfuerzo?
La prueba de esfuerzo la recomendaríamos a aquellas personas que van a iniciar una actividad intensa, que participen en pruebas de resistencia o a quienes presenten síntomas cardiovasculares.

En el caso de patologías previas, ¿qué consideraciones adicionales hay que tener en cuenta?
Cuando existe patología previa  debemos valorar si la enfermedad está controlada, qué medicación toma el paciente y cómo puede responder al ejercicio. Es necesario adaptar la intensidad, duración y el tipo de actividad física a la situación clínica de esa persona.

Además de para comprobar el estado de salud, ¿hay que tener en cuenta los resultados para establecer los objetivos, y también los límites, deportivos?
Claro, el reconocimiento médico no debe limitarse a si una persona puede o no puede hacer deporte, sino que nos sirve de punto de partida para establecer objetivos realistas y seguros. La valoración permite conocer el estado de salud inicial, identificar factores de riesgo y orientar sobre la intensidad, la progresión del entrenamiento  y la necesidad de descansos. El objetivo es que el ejercicio resulte sostenible y beneficioso a largo plazo, evitando progresiones rápidas que aumenten el riesgo de lesión o abandono.

¿Sería interesante completar esta puesta a punto con un estudio podológico?
Sí, especialmente cuando se van a practicar deportes con carrera, saltos, impacto repetido, largas  distancias o cuando existan molestias en los pies, tobillos, rodillas o caderas. El estudio podológico puede ayudar a identificar  alteraciones de apoyo, problemas de movilidad o factores biomecánicos que contribuyan a la aparición de determinadas molestias o lesiones.