- El dolor lumbar que mejora con el movimiento y empeora con el reposo puede ser una señal de alerta de enfermedades reumáticas
- El doctor Pablo Martínez, reumatólogo del hospital Ribera Imske y la clínica Ribera Mestalla, advierte de la importancia de un diagnóstico precoz para evitar daños irreversibles
Cuando una persona joven empieza a sufrir dolor de espalda de forma persistente, lo habitual es atribuirlo a malas posturas, sobrecargas musculares o al sedentarismo. Sin embargo, en determinados casos, ese dolor puede esconder una enfermedad inflamatoria reumática cuya detección temprana resulta clave para evitar complicaciones y mejorar la calidad de vida del paciente.
El doctor Pablo Martínez, especialista en Reumatología del hospital Ribera Imske y la clínica Ribera Mestalla, explica que algunas patologías inflamatorias afectan a personas jóvenes y pueden tardar años en ser diagnosticadas porque sus síntomas iniciales se confunden con problemas mecánicos más habituales. «Existe la creencia de que las enfermedades reumáticas afectan únicamente a personas mayores, pero la realidad es que algunas de ellas debutan entre los 20 y los 40 años. Cuando hablamos de determinadas espondiloartritis, por ejemplo, el retraso diagnóstico sigue siendo un desafío importante», señala.
Cuando el dolor de espalda no se comporta como una lumbalgia común
Los especialistas recuerdan que existen algunas señales de alerta que pueden ayudar a diferenciar un dolor inflamatorio de un dolor mecánico convencional.
Mientras que las molestias derivadas de una lesión muscular o una sobrecarga suelen empeorar con la actividad física y mejorar con el reposo, sucede justo lo contrario en algunas enfermedades inflamatorias. «Uno de los signos más característicos es que el dolor mejora cuando la persona se mueve y, sin embargo, empeora durante los periodos prolongados de reposo.
También puede acompañarse de rigidez matutina que dura más de media hora o incluso despertar al paciente durante la noche», explica el doctor Pablo Martínez.
Además, en algunos casos, estos síntomas se acompañan de cansancio persistente, inflamación de articulaciones o antecedentes familiares de enfermedades autoinmunes, factores que deben ser valorados por un especialista.
Diagnosticar pronto cambia el pronóstico
Los reumatólogos insisten en la importancia de identificar estas patologías en sus fases iniciales, cuando existen más posibilidades de controlar la inflamación y evitar daños estructurales permanentes.
«La detección precoz marca una enorme diferencia. Cuanto antes se diagnostica una enfermedad inflamatoria, antes se puede iniciar el tratamiento adecuado y mayores son las opciones de preservar la movilidad, la funcionalidad y la calidad de vida del paciente», destaca el especialista.
Los avances en técnicas de imagen y en tratamientos dirigidos han permitido mejorar notablemente el pronóstico de muchas enfermedades reumáticas durante los últimos años, favoreciendo que numerosos pacientes puedan desarrollar una vida activa y normalizada.
Reumatología más allá de la artritis
Desde las consultas de Reumatología del hospital Ribera Imske y la clínica Ribera Mestalla recuerdan que esta especialidad no se limita al tratamiento de la artritis o la artrosis, sino que aborda más de un centenar de patologías relacionadas con las articulaciones, los huesos, los músculos y el sistema inmunitario. Entre ellas se encuentran las enfermedades inflamatorias de la columna vertebral, las enfermedades autoinmunes sistémicas, la osteoporosis, la gota o diferentes tipos de artritis.
Por ello, los especialistas recomiendan consultar cuando el dolor lumbar persiste durante varias semanas, aparece en personas jóvenes sin una causa clara o presenta características compatibles con un origen inflamatorio.
«Escuchar los síntomas y buscar una valoración especializada cuando algo no encaja puede marcar la diferencia entre convivir durante años con dolor y obtener un diagnóstico temprano que permita actuar a tiempo», concluye el doctor Pablo Martínez.