Los especialistas alertan: el consumo social excesivo de alcohol puede dañar el hígado sin dar síntomas

  • La doctora Paloma Lluch, especialista en Medicina Digestiva de la clínica Ribera Mestalla, explica que el daño hepático provocado por el consumo regular de bebidas alcohólicas no da síntomas. Cuando estos aparecen, suele tratarse de una fase avanzada de la enfermedad
  • El alcohol es una de las principales causas de enfermedad digestiva en Europa, que es la región con mayor tasa de mortalidad atribuible a esta sustancia. Lidera el consumo mundial con un promedio de 8,8 litros de alcohol puro per cápita al año
  • España es el segundo país de la UE donde más alcohol se consume a diario. Alrededor del 13% de los adultos bebe todos los días

Valencia, 24 de agosto de 2026 – El consumo de alcohol forma parte de la vida social de muchas personas, pero sus efectos sobre la salud digestiva, especialmente sobre el hígado, siguen siendo una preocupación creciente para los especialistas. La doctora Paloma Lluch, especialista en Medicina Digestiva de la clínica Ribera Mestalla, advierte de que “existe un consumo social de alcohol muy normalizado que también puede producir daño hepático. El problema es que ese daño suele ser silencioso”.

En verano y con el disfrute de las vacaciones y el tiempo libre en familia y con amigos, aumenta el consumo de alcohol. Sin embargo, las alertas saltan cuando lo excepcional se convierte en rutina. España es el segundo país de la Unión Europea donde más alcohol se consume a diario: alrededor del 13% de los adultos bebe todos los días. Y los datos sobre Europa son especialmente alarmantes. El alcohol es una de las principales causas de enfermedad digestiva en este continente, que tiene la mayor tasa de mortalidad atribuible a esta sustancia. Lidera el consumo mundial con un promedio de 8,8 litros de alcohol puro per cápita al año.

Un daño que no avisa

El hígado tiene una gran reserva funcional, lo que hace que los síntomas aparezcan cuando la enfermedad ya está avanzada. “Muchos pacientes no son conscientes de que tienen un daño hepático hasta que desarrollan complicaciones derivadas de una cirrosis ya establecida”, explica la especialista. Cuando la enfermedad ya está avanzada es cuando aparecen signos como color amarillento de la piel, hemorragia digestiva, acúmulo de líquido en abdomen y en piernas y deterioro cognitivo, entre otros.

Además del hígado, el alcohol puede afectar a todo el aparato digestivo, provocando gastritis, reflujo, diarrea o pancreatitis, entre otras patologías, tal y como explica la especialista de la clínica Ribera Mestalla.

Un problema creciente 

El consumo crónico de alcohol es actualmente uno de los principales problemas de salud en Europa. “A diferencia de otras enfermedades hepáticas, como las hepatitis virales, que tienen tratamiento o vacuna, el alcohol sigue siendo un factor de riesgo en aumento”, señala la doctora Lluch.

Este consumo continuado puede derivar en enfermedad hepática crónica y aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de hígado.

Consejo de salud: moderación y prevención

La especialista en Medicina Digestiva insiste en la importancia de moderar el consumo y ser conscientes de sus efectos a largo plazo. “No se trata solo de grandes consumos. La repetición de ingestas moderadas a lo largo del tiempo también puede tener consecuencias en nuestro organismo”, subraya.

Ante factores de riesgo o consumo habitual, es recomendable realizar controles médicos especializados para detectar posibles alteraciones de forma precoz.

La consulta de Aparato Digestivo de la clínica Ribera Mestalla ofrece diagnóstico y seguimiento de enfermedades hepáticas y digestivas relacionadas con el alcohol, con el objetivo de prevenir complicaciones y promover hábitos de vida saludables.