Noticia publicada por Cope
- La nutricionista Clara Cainzos analiza los mitos y realidades del sobrecrecimiento bacteriano, desde sus síntomas y diagnóstico hasta el controvertido papel de la dieta
El SIBO son las siglas en inglés de ‘small intestinal bacterial overgrowth’, que significa sobrecrecimiento anormal de bacterias en el intestino delgado. Así lo explica la nutricionista y farmacéutica Clara Cainzos Lorenzo, quien aclara que, a diferencia del colon, el intestino delgado tiene fisiológicamente una carga bacteriana baja. Este desequilibrio provoca que los carbohidratos fermenten antes de ser absorbidos, generando una serie de síntomas digestivos.
Principales síntomas y diagnóstico
Los síntomas más frecuentes del SIBO no son exclusivos de esta patología, pero suelen incluir distensión abdominal marcada, exceso de gases, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento. La experta señala que las bacterias productoras de metano se asocian más al estreñimiento, mientras que las de hidrógeno, a la diarrea. En casos avanzados, puede provocar un déficit de vitaminas por malabsorción y un deterioro de la mucosa intestinal.
Cainzos recomienda la consulta médica cuando la distensión es «persistente y limitante», especialmente si se acentúa al final del día o se acompaña de pérdida de peso, anemia o fatiga marcada. Advierte sobre el peligro del autodiagnóstico, ya que los síntomas son comunes a muchas patologías digestivas. La prueba más utilizada es el test de aliento, que mide el hidrógeno y el metano, pero su resultado siempre debe ser interpretado por un médico en el contexto clínico del paciente.
Tratamiento y el papel de la dieta
El abordaje del SIBO depende de la causa y no siempre requiere antibióticos como la rifaximina o la neomisina, que forman parte del tratamiento inicial más estudiado. Cainzos apunta que a veces el tratamiento se puede realizar con suplementos nutricionales y plantas medicinales. Si la causa es puntual, puede resolverse, pero si es crónica, «en muchos casos hablamos de un control clínico más que de una curación definitiva».
La alimentación juega un papel clave, pero «es una herramienta de apoyo, pero no es la única solución», subraya la nutricionista. Su objetivo es reducir los síntomas y la fermentación para mejorar la calidad de vida del paciente. En este contexto, a menudo se recurre a la dieta FODMAP, un plan muy restrictivo que debe ser supervisado por un profesional para evitar déficit nutricionales y que no todas las personas con SIBO necesitan seguir.
La banalización en redes sociales
Actualmente parece que cualquier hinchazón o gas es SIBO, un fenómeno que Cainzos atribuye a una mayor conciencia sobre la salud digestiva y a la amplificación en redes sociales. La experta advierte que «se atribuye ya directamente al SIBO, sin ningún tipo de prueba diagnóstica, y se promueven dietas extremas». Por ello, insiste en que el abordaje adecuado pasa siempre por un diagnóstico médico y un tratamiento individualizado.



