Noticia publicada por El Diario de Ferrol
- La dermatóloga, con más de diez años de experiencia, abre consulta en el hospital Ribera Juan Cardona
El hospital Ribera Juan Cardona abre una nueva consulta de dermatología atendida por la doctora Susana Ribeiro Bràs, especialista con más de diez años de experiencia. “Los dermatólogos atendemos un amplio abanico de patologías que afectan no sólo a la piel, sino también a las uñas y el cabello”, explica la doctora.
“Dermatitis inflamatorias, enfermedades infecciosas, acné, patología pigmentaria y tumoral, alopecias o trastornos autoinmunes y sistémicos con manifestaciones cutáneas, como la psoriasis, el lupus cutáneo o vitíligo son algunas de las más habituales”, enumera.
“Las enfermedades de la piel varían de forma significativa a lo largo de la vida. La edad influye en la estructura cutánea, la respuesta inmunológica y la exposición a factores ambientales, por lo que las consultas dermatológicas más frecuentes difieren según el grupo etario. Analizar estas diferencias permite comprender mejor las necesidades específicas de cada etapa”, explica la doctora Ribeiro, que ahora atiende en el hospital Ribera Juan Cardona.
“En la infancia, las consultas dermatológicas están dominadas por patologías inflamatorias e infecciosas. La dermatitis atópica es una de las causas más comunes de atención médica, junto con infecciones cutáneas como el impétigo, el molusco contagioso y las verrugas. También son habituales las consultas por lesiones congénitas, como hemangiomas o manchas de nacimiento, que suelen generar preocupación en las familias, aunque en la mayoría de los casos sean benignas”, apunta.
Durante la adolescencia, los cambios hormonales marcan el perfil de las consultas. El acné es el motivo más frecuente, con distintos grados de severidad y un impacto notable en la autoestima. “A esto se suman problemas relacionados con la producción excesiva de sebo, como la dermatitis seborreica, y un aumento de reacciones cutáneas asociadas al uso de cosméticos y productos de cuidado personal. En esta etapa también comienzan las primeras preocupaciones estéticas”, comenta la doctora Ribeiro.
Según nos hacemos mayores, las consultas dermatológicas se diversifican. Son frecuentes las enfermedades inflamatorias crónicas como la psoriasis, la dermatitis de contacto y el eccema, muchas veces relacionadas con el entorno laboral o el estrés.
“También aumenta la demanda por el control de lunares y manchas cutáneas, así como por el tratamiento de alteraciones pigmentarias, acné persistente o rosácea. En este grupo etario, la prevención y detección precoz del cáncer de piel cobra especial relevancia”.
Los cambios propios del envejecimiento cutáneo condicionan las consultas en las personas de mayor edad. La piel se vuelve más frágil y seca, lo que favorece la aparición de prurito, eccemas y lesiones por fragilidad. Son habituales las queratosis actínicas, consecuencia de la exposición solar acumulada, así como los tumores cutáneos benignos y malignos. Además, las infecciones cutáneas y las úlceras crónicas adquieren mayor importancia clínica en este grupo”, señala.
Las consultas al especialista van en sintonía con las características biológicas y sociales de cada etapa de la vida. Un abordaje adaptado a los distintos grupos permite un diagnóstico más preciso, un tratamiento adecuado y una mejor prevención de las enfermedades de la piel a lo largo del tiempo.



