Moverse para vivir mejor: por qué el ejercicio físico es clave para mejorar vida de personas con fibromialgia

  • La Unidad de Fibromialgia del hospital Ribera Imske combina ejercicio terapéutico, fisioterapia, nutrición, tratamiento del dolor y acompañamiento emocional en un abordaje multidisciplinar integral
  • La actividad física personalizada ayuda a reducir el dolor, la fatiga y los problemas de sueño, además de mejorar el bienestar emocional y la autonomía de los pacientes

La actividad física adaptada se ha consolidado como una de las principales herramientas terapéuticas para las personas que conviven con fibromialgia. Lejos de ser una recomendación complementaria, el ejercicio físico constituye uno de los pilares fundamentales del tratamiento de esta enfermedad, contribuyendo a disminuir el dolor y la fatiga, mejorar la calidad del sueño, aumentar la funcionalidad y reforzar el bienestar emocional de las pacientes.

Con este objetivo trabaja la Unidad de Fibromialgia de Ribera Imske, un equipo especializado que apuesta por un abordaje integral y personalizado para acompañar a cada paciente en la recuperación progresiva de su calidad de vida. La unidad está coordinada por el doctor Vicente Palop y la doctora Patricia Roth, y reúne a profesionales de diferentes disciplinas para ofrecer una atención adaptada a las necesidades específicas de cada persona.

Según explica el doctor Vicente Palop, coordinador de la Unidad de Fibromialgia del hospital Ribera Imske, «la evidencia científica demuestra que el ejercicio físico es una de las intervenciones más eficaces para mejorar la sintomatología de la fibromialgia. Cuando se adapta a la situación de cada paciente y se introduce de forma progresiva, permite recuperar capacidad funcional, reducir el impacto del dolor y mejorar la confianza en el propio cuerpo».

Los especialistas recuerdan que la fibromialgia es un problema de salud complejo que afecta especialmente al sistema musculoesquelético y suele acompañarse de fatiga crónica, alteraciones del sueño, ansiedad, dificultades cognitivas y otras manifestaciones que condicionan significativamente la vida cotidiana. Por ello, el tratamiento requiere una visión amplia y coordinada que vaya mucho más allá del control farmacológico.

En este sentido, la Unidad de Fibromialgia de Ribera IMSKE trabaja desde un modelo multidisciplinar que integra Medicina especializada, Fisioterapia, Nutrición, tratamiento del dolor y otras terapias complementarias, con el objetivo de ofrecer una respuesta global a una patología que se manifiesta de forma diferente en cada paciente.

Ejercicio sí, pero adaptado a cada paciente

Uno de los mensajes que más insisten en transmitir los profesionales de la unidad es que no existe un único tipo de ejercicio válido para todas las personas con fibromialgia. La clave está en adaptar la actividad física al nivel funcional, la fatiga, las limitaciones y los objetivos de cada paciente, avanzando de forma progresiva y evitando frustraciones que puedan conducir al abandono.

Caminar, ejercicios en el agua, bicicleta, fortalecimiento muscular, actividades de movilidad o propuestas que combinan movimiento y bienestar emocional son algunas de las opciones que pueden formar parte del tratamiento cuando se pautan de forma individualizada. Lo importante, destacan los especialistas, es favorecer la adherencia a largo plazo y convertir el movimiento en un hábito sostenible.

«La actividad física no debe entenderse como una obligación más para la paciente, sino como una herramienta para recuperar capacidades, autonomía y bienestar. El objetivo es ayudar a que la persona vuelva a sentirse capaz de hacer cosas que había dejado de hacer por el dolor o el cansancio», señala la doctora Patricia Roth.

Las «Tardes del paciente experto», un espacio para aprender y compartir

La apuesta de Ribera Imske por el acompañamiento integral se completa con las «Tardes del paciente experto», sesiones periódicas dirigidas a pacientes, en las que especialistas y personas que conviven con la enfermedad comparten conocimientos, experiencias y herramientas prácticas para ayudar a los pacientes en el día a día.

Durante estos encuentros se abordan aspectos clave como la actividad física, la gestión emocional, la calidad del sueño, el dolor crónico, el mindfulness o la alimentación saludable, entre otros. La última sesión programada para este año tendrá lugar el próximo 26 de noviembre.

Desde la Unidad de Fibromialgia de Ribera IMSKE recuerdan que, aunque se trata de una enfermedad crónica, los avances en el conocimiento científico y los tratamientos multidisciplinares permiten hoy ofrecer a las pacientes herramientas eficaces para recuperar funcionalidad, autonomía y calidad de vida. «El cambio es posible cuando existe acompañamiento profesional, compromiso y un plan terapéutico adaptado a cada persona».

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