- En el contexto del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, profesionales del grupo Ribera apelan al conocimiento, la empatía y la igualdad como referentes
- Destacan la importancia de la formación continua, el liderazgo femenino y la perspectiva de género en la atención sanitaria
Con motivo del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se celebra cada 11 de febrero, el grupo sanitario Ribera pone en valor el perfil investigador, científico y asistencial de sus profesionales, mujeres referentes que contribuyen cada día al avance del conocimiento, la mejora de la atención sanitaria y la inspiración de futuras generaciones. Desde distintos ámbitos, las profesionales de Ribera coinciden en destacar que la vocación científica nace muchas veces en la infancia, impulsada por la curiosidad, el entorno familiar y la posibilidad de experimentar, preguntar y aprender.
Vocación, esfuerzo y formación continua
Todas coinciden en el mensaje que trasladarían a una niña o adolescente que sueña con dedicarse a la Ciencia, la Medicina o la investigación: confianza, constancia y pasión. “Que confíe en sí misma, que no se ponga límites y que no deje que nadie le diga que no es capaz”, señala María José López Otero, jefa de Farmacia del hospital Ribera Povisa.
La responsable de Análisis Clínicos y Microbiología de Ribera Povisa, Elena Estévez, recuerda que la Ciencia requiere curiosidad, vocación y dedicación, “pero es compatible con disfrutar de la vida”. Subraya además el papel clave del entorno familiar y educativo en el desarrollo del talento científico: “Creo que hay una parte, innata, de curiosidad que todas tenemos de niñas y que si se deja aflorar cuando eres pequeña, hace que te encamines hacia estudios de ciencias. En mi caso, la vocación se avivó gracias a mi tía que es química, lo que me posibilitó acceder a laboratorios desde bien pequeña y, lo más importante, es que me permitió experimentar y “cacharrear” con tubos de ensayo, disoluciones… y en algún momento de mi infancia, me di cuenta de que me encantaba todo eso”.
Marta González Salaices, jefa de Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Torrejón, insiste en esa importancia de los referentes familiares y profesionales. Criada en un entorno donde la Ciencia y la Medicina formaban parte del día a día, aprendió desde pequeña que el conocimiento debe ir acompañado de humanidad. “El conocimiento es imprescindible, pero la calidad humana marca una gran diferencia en la atención a los pacientes”, afirma.
Para la doctora Patricia Roth, especialista en Fibromialgia y Dolor crónico del hospital Ribera IMSKE (Valencia), la Ciencia es “un ámbito precioso y sin límites”, que permite comprender mejor al ser humano y la vida. En su experiencia, más allá del conocimiento técnico, son esenciales competencias como la empatía, la compasión y la comunicación, y defiende la necesidad de reforzar una formación más humana en el ámbito sanitario.
Liderazgo femenino y perspectiva de género en salud
Las profesionales de Ribera también destacan los retos actuales en salud femenina y la importancia de incorporar de forma transversal la perspectiva de género en la asistencia, la investigación y la prevención. En Neurología, por ejemplo, Marta González Salaices alerta de que patologías muy prevalentes en mujeres, como la migraña, siguen infradiagnosticadas o infravaloradas, y subraya la necesidad de una atención más personalizada y equitativa.
En esta misma línea, la doctora Esperanza Gadea, ginecóloga de Ribera Hospital Molina, insiste en que la prevención sanitaria y la educación en salud son claves para mejorar el bienestar de las mujeres, junto con el avance en técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas y tratamientos innovadores.
Por su parte, la doctora Ana Marbella Muñoz Jaramillo, ginecóloga de la clínica Ribera Mestalla, pone el acento en valores como la responsabilidad, la ética, la disciplina y la vocación de servicio, aprendidos desde el entorno familiar. “La capacidad intelectual no tiene género”, afirma, y reivindica la importancia de “la orientación, el apoyo y las oportunidades para que los sueños científicos de las niñas se conviertan en proyectos de vida”.
María José López Otero, jefa de Farmacia del hospital Ribera Povisa, comparte un deseo para el futuro. “Me gustaría que las mujeres no tuviesen que elegir entre desarrollo profesional y vida personal. El desarrollo en liderazgo de las mujeres en ciencia y salud ya no tiene marcha atrás”:
En el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el grupo Ribera reafirma, a partir del testimonio de sus profesionales, su compromiso con la igualdad, la visibilidad del talento femenino y el impulso de la investigación. Porque invertir en Ciencia y referentes femeninos es invertir en una Sanidad más humana, innovadora y de calidad para toda la sociedad.
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