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    Main » Neurofisiología » Especialista de Ribera Povisa advierte que los despertares nocturnos frecuentes aumentan el riesgo de hipertensión y de sufrir alteraciones metabólicas

    Especialista de Ribera Povisa advierte que los despertares nocturnos frecuentes aumentan el riesgo de hipertensión y de sufrir alteraciones metabólicas

    • Si las interrupciones del sueño nocturno se repiten tres o más veces por semana durante más de tres meses es recomendable acudir al especialista para valorar las causas.

    Los despertares nocturnos frecuentes pueden ser un signo de un trastorno del sueño y aumentar el riesgo de problemas cardiovasculares, metabólicos y de sufrir accidentes según explica la doctora Arantxa García, neurofisióloga del hospital Ribera Povisa.

    Muchas personas se despiertan varias veces durante la noche, lo que disminuye su descanso y provoca una sensación de cansancio al día siguiente. Estos despertares pueden ocurrir de vez en cuando y estar justificados por motivos puntuales como el calor, el estrés o un disgusto importante, o producirse de manera recurrente durante un largo período de tiempo.

    La neurofisióloga Arantxa García explica que “los despertares nocturnos son más frecuentes con el envejecimiento, pero no se deben considerar una consecuencia inevitable de la edad. Con los años disminuye el sueño profundo y aumenta el ligero”. 

    “Con la edad, el ritmo circadiano tiende a adelantarse cambiando los patrones del sueño, por eso las personas mayores suelen acostarse y levantarse antes. Todos estos cambios provocan que pequeños estímulos puedan despertarles con mayor facilidad”, apunta.

    ¿Qué causa los despertares nocturnos?

    Los despertares nocturnos pueden producirse por diversos factores y es fundamental identificar cuál es el principal para poder abordarlo correctamente. “En la mayoría de los casos se deben a picos de estrés y cortisol por una mala higiene del sueño o a factores externos que provocan un sueño más superficial y favorecen los despertares”, comenta la doctora Arantxa García.

    Otra de las causas es la apnea obstructiva del sueño, que produce pausas respiratorias de forma repetida, lo que obliga al cerebro a provocar microdespertares para recuperar el flujo de aire. De esta manera, el sueño se fragmenta y se vuelve poco reparador.

    La vejiga hiperactiva es otra de las causas habituales en las personas mayores, que se despiertan varias veces de noche por la necesidad de orinar. Así como los cambios hormonales durante la menopausia, que aumentan la predisposición al insomnio y modifican la arquitectura normal del sueño.

    Por otro lado, hay medicamentos que pueden alterar el sueño como los diuréticos o fármacos que estimulan el sistema nervioso central como los corticoides y algunos antidepresivos.

    ¿Cuáles son las consecuencias para la salud?

    Cuando los despertares son frecuentes no se completan los ciclos de sueño como el sueño profundo y REM que son esenciales para la reparación física y mental. A nivel físico se produce fatiga persistente, aumenta el riesgo de padecer hipertensión arterial y se producen alteraciones metabólicas aumentando la probabilidad de padecer diabetes tipo 2.  

    “A nivel emocional se produce déficit de atención y dificultad en la concentración lo que conlleva disminución del rendimiento laboral y académico, irritabilidad y cambios de humor”, explica la doctora. “La somnolencia diurna aumenta el riesgo de sufrir accidentes. Y, además, cae la respuesta inmunitaria existiendo un mayor riesgo de infecciones”. 

    Cómo distinguir un problema puntual de un trastorno del sueño

    “Debemos fijarnos en la frecuencia, duración y repercusión en la vida diaria. Los problemas puntales suelen estar relacionados con una situación concreta como el estrés y cambios en las rutinas habituales, desapareciendo cuando se soluciona el motivo desencadenante”, indica la neurofisióloga Arantxa García.

    La mayoría de las causas son tratables y un diagnóstico precoz puede mejorar el descanso, la salud cardiovascular, metabólica y también el estado emocional. Pero es recomendable una valoración por parte de un profesional cuando los despertares se repiten tres o más veces por semana y se mantienen durante más de tres meses, o cuando existe dificultad para volver a conciliar el sueño con una repercusión en la vida diaria como somnolencia diurna, cansancio o disminución del rendimiento laboral o académico.

    Higiene del sueño

    Estos son algunos de los hábitos que ayudan a mitigar los despertares nocturnos según la neurofisióloga de Ribera Povisa:

    • Mantener horarios regulares.
    • Reservar la cama exclusivamente para dormir evitando trabajar o ver el móvil
    • Minimizar la exposición a pantallas y luz intensa durante la hora previa al sueño
    • Evitar cafeína y bebidas energéticas desde media tarde, y limitar el alcohol.
    • Realizar ejercicio de forma regular pero no intenso antes de acostarse.
    • Evitar cenas copiosas y no irse a la cama inmediatamente después de comer.

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