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    El agua como aliada durante el embarazo: moverse, respirar y relajarse, guiada por una especialista

    • El hospital Ribera Imske ofrece un programa de natación para embarazas en su piscina climatizada y con luz natural en grupos reducidos, guiado por la matrona Elena Pajuelo, que además resuelve sus dudas durante la sesión
    • Las mujeres hacen ejercicio seguro en el agua para mantenerse en forma y también para acondicionar la pelvis para el parto, mejorar la capacidad aeróbica y favorecer una recuperación más fluida

    El hospital Ribera Imske organiza un programa de natación para embarazadas pensado para acompañar a la mujer durante esta etapa, combinando ejercicio físico seguro, trabajo corporal específico para el parto y un importante componente emocional. Las sesiones están impartidas y guiadas por la matrona Elena Pajuelo, lo que permite un seguimiento profesional de las mujeres en esta esta tan importante de su vida antes, durante y después de cada clase.

    El ejercicio en el agua aporta beneficios especialmente indicados durante la gestación. “En la piscina el cuerpo flota, no hay dolor y todo resulta más fácil”, explica Pajuelo, que también destaca las comodidades de la instalación en Ribera Imske. “El agua está caliente, entra luz natural y hay vestuarios muy cómodos”, explica. La práctica acuática, añade, “facilita un acondicionamiento físico general sin impacto, con especial atención a la movilidad de la pelvis, la respiración y la capacidad aeróbica, aspectos fundamentales para llegar al parto en mejores condiciones y favorecer una recuperación más fluida de la madre, una vez ha nacido el bebé”.

    Las sesiones incluyen ejercicios adaptados a cada momento del embarazo a partir del primer trimestre —caminando, corriendo suavemente, saltando o trabajando la respiración— y no es necesario saber nadar. “Todo está orientado a que la mujer se encuentre fuerte hasta el último día de embarazo, a facilitar las condiciones físicas más propicias para el momento del parto y a que después, la mujer se recupere mejor. Se nota mucho en cómo llegan al parto las mujeres que han hecho ejercicio guiado en el agua”, señala la matrona.

    El programa está abierto a mujeres desde el primer trimestre hasta prácticamente el día del parto, siempre que no exista contraindicación médica. “Pueden empezar cuando quieran y continuar hasta el final. Muchas vienen incluso en los últimos días porque el agua les permite moverse con comodidad”, añade Pajuelo.

    Los grupos son reducidos, con un máximo de 11 o 12 mujeres, lo que favorece una atención cercana y personalizada. Además, Elena Pajuelo explica que en una misma clase participan embarazadas de diferentes semanas, creando un espacio de apoyo mutuo que les favorece. Al finalizar cada sesión se realiza una meditación guiada y un tiempo de relajación, en el que surgen conversaciones, dudas y emociones compartidas. “Ese seguimiento emocional y la posibilidad de consultar con la matrona antes y después del ejercicio es una de las grandes ventajas del programa”, destaca.

    Desde el ámbito sanitario se recomienda realizar dos o tres días de ejercicio a la semana, siendo ideal que al menos dos sesiones sean en piscina. En Ribera Imske, el programa se organiza en dos días semanales, miércoles y sábados, de 12 a 13 horas, con la flexibilidad de que las mujeres pueden incorporarse en cualquier momento y adaptar la frecuencia a su situación personal.

    Las inscripciones se pueden realizar a través de la web de la profesional, o bien, contactando con ella directamente. Existe la posibilidad de realizar una clase de prueba gratuita, para que las futuras madres conozcan el programa y experimenten los beneficios del ejercicio acuático durante el embarazo en un entorno seguro y acompañado por una profesional especializada.