27 Abr Manuel Bosch: “Una de las bases de la HCE moderna es su capacidad para integrar toda la información”

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Diario Médico /
27/04/2015

HCE integrada, básica para el médico de AP

El acceso a la información completa facilita su trabajo, pero su manejo siempre ha de estar justificado.
Los desarrollos en materia de historia clínica electrónica (HCE), tanto el nacional como los autonómicos, han llegado a un punto en que su utilidad va mucho más allá de la simple recogida de información clínica, utilidad que no está exenta de riesgos en materia de protección de la intimidad de los pacientes, según se puso de manifiesto el pasado viernes en la jornada Protección de datos en el sector sanitario:nuevos horizontes, organizada en Madrid por la Sociedad Española de Directivos de Salud (Sedisa).
Una de las bases de la HCE moderna es su capacidad para integrar toda la información:”Y no hablamos de integrar sólo atención primaria y especializada, sino de trabajar en red”, explicó Manuel Bosch, jefe de Desarrollo de Negocio en Vinalopo Salud y en Torrevieja Salud, en referencia a su modelo de HCE, que cuenta con “distintos niveles de acceso para diferentes recursos, desde la atención domiciliaria a la asistencia a pie de cama”.
A su juicio, disponer de toda la información del circuito asistencial del paciente “facilita mucho, sobre todo, el trabajo al médico de Familia, que tiene una visión integral”.
Y es que, según José Manuel Laperal, jefe del Área de Consultoría, Integración y Soluciones para el ámbito sanitario de la Agencia Informática de la Comunidad de Madrid, “la protección de datos no puede ser una excusa para dejar de hacer las cosas. La información tiene que estar disponible, pero siempre que se acceda a ella debe ser de forma justificada”.

Control de acceso
Los accesos a la HCE, de hecho, son uno de los asuntos más controvertidos en este ámbito, tanto que el desarrollo de Historia Clínica Digital del Sistema Nacional de Salud (Hcdsns), puesto en marcha por el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas, “permite al ciudadano consultar un listado, por centro y servicio, de los accesos que ha tenido su historial, e incluso denunciar si detecta algo extraño”, explicó Mercedes Alfaro, subdirectora general de Información Sanitaria e Innovación del Ministerio. La sola existencia de esta posibilidad, en su opinión, “mejora la seguridad, porque los profesionales saben que el uso indebido de las consultas deja huella”.
Tampoco están exentos de polémica los usos no clínicos de la información: “No existe una posición mayoritariamente aceptada sobre el uso de los datos para investigación”, dijo Alfaro, ante lo que Cristina Gómez Piqueras, jefa de Servicio de la Subdirección General de Inspección de la Agencia Española de Protección de Datos apuntó que “los datos clínicos que se usen para otros fines deben estar separados de los identificativos. La protección de datos no debe limitar la investigación, pero siempre que se haya roto la cadena de trazabilidad”.
Además de para investigación biomédica, la información podrá tener otros muchos usos:”Debemos dar a nuestros profesionales información sobre los resultados de su actividad clínica”, dijo Bosch, y Alfaro le apoyó afirmando que “tenemos que trabajar para desarrollar indicadores complejos que evalúen el desempeño”.



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