14 Abr Monica Reig, ESADE: «La colaboración público-privada forma parte del estado de Bienestar»

El Mundo /

14/04/2015

 

P. ¿Qué experiencias internacionales similares a la española conoce en modelos de colaboración público-privada?

R. La colaboración público-privada forma parte de la modernización de la gestión pública de los países más diversos, que pretende transformar la administración burocrática y asociada a una imagen de lentitud a una administración más eficiente, ágil y cercana a la sociedad. El punto clave en este proyecto radica en la utilización de mecanismos que favorezcan la competencia, la trasparencia, el modelo de agencia, la rendición de cuentas, la cultura de la evaluación y la valoración del cumplimento.
En España, fuentes de la OCDE ponen de manifiesto el recurso limitado al sector privado para la provisión de servicios públicos. En comparación con otros países, España se sitúa muy por debajo de Holanda, Finlandia, Reino Unido, Suecia, Alemania, Dinamarca y Francia.
P. ¿Qué aporta la colaboración público-privada?

R. ¿Permite incorporar al sistema público: conocimiento e innovación, unas capacidades que, en ocasiones, quedan fuera del ámbito de la Administración, básicamente, porque son fruto de la especialización. Por otro lado, flexibilidad, pues propone utilizar modelos de intervención más flexibles que los que caracterizan las estructuras y los procesos del sector público. Además, una mayor eficiencia, al incorporar una mejor ratio coste-efectividad en los procesos productivos.
También permite nuevas formas de financiación, que pueden hacer  viables inversiones situadas más allá de la capacidad financiera de las administraciones.
P. ¿Qué papel debe jugar el Estado en los contratos de concesiones?

R. ¿La colaboración público-privada es una estrategia de gestión pública que busca incorporar las fuerzas del mercado para mejorar los bienes y los servicios públicos. El Estado, bajo su dirección y responsabilidad, gobierna la relación concesional y establece los objetivos que se persiguen mediante la relación público-privada. Tan importante es el logro de la eficiencia como la consecución de los objetivos de la política pública.
El Estado ha de tener una visión estratégica de la colaboración público-privada, identificando las capacidades que aportan cada una de las partes a la relación y cómo estas diferentes capacidades se complementan para dar una respuesta efectiva a las necesidades de los ciudadanos.
P. ¿Los países nórdicos son un ejemplo de buenas prácticas en modelos concertados.  ¿Cuál es la clave de éxito en estos países?

R. ¿Existe una relación directa entre la calidad de las instituciones y el desarrollo económico y social de los países. La colaboración público-privada necesita gobiernos fuertes y activos, con una dotación de conocimientos instalada en el sistema público que permita gobernar la relación con el sector privado y desarrollar el rol central de dinamizador, regulador y supervisor de la relación con el sector privado. La colaboración público-privada necesita disponer de un marco institucional y normativo adecuado que estimule el desarrollo tanto de los valores como de las actitudes sociales necesarias para una relación público-privada efectiva.
Es necesario adoptar una orientación estratégica clara y estable resistente a los ciclos político-electorales. Es necesario realizar el seguimiento y la evaluación de estas experiencias, e incorporar su aprendizaje al sistema, así como desarrollar modelos y estándares de calidad de estos procesos de colaboración. Asimismo, es necesario garantizar el escrutinio externo y la rendición de cuentas de las diferentes experiencias, así como el rigor y el control en la ejecución de los proyectos, para evitar que se desnaturalice o se modifique la transferencia de riesgo entre el público y el privado.
P. ¿En qué sectores es aplicable la colaboración público-privada?

R. ¿La colaboración público-privada es aplicable en aquellos sectores en que el sector privado pueda aportar conocimientos, innovación, flexibilidad, eficiencia y/o financiación a los bienes y servicios públicos.
P. Ante los retos de la evolución del gasto en servicios públicos, ¿se puede mantener el Estado de bienestar sin cooperación público-privada?

R. La colaboración público-privada forma parte del Estado de bienestar. La crisis obliga a revisar cómo se organizan, gestionan y financian los servicios públicos. Es necesario evaluar esta relación para poder explicar a la ciudadanía cuál es el coste de oportunidad de no llevar a cabo la cooperación público-privada.
P. ¿Por qué en determinados sectores se produce todavía un rechazo a la cooperación público-privada? ¿Ha fallado la comunicación? ¿Falta más pedagogía?

R. La colaboración público-privada implica afrontar algunas reticencias ideológicas y culturales. Supone aceptar la transformación de un Estado con capacidad exclusiva para producir servicios públicos a un Estado cooperativo que se relaciona con normalidad con el sector privado para dar respuesta a los problemas colectivos. Un Estado que incorpora la capacidad de crear y mantener relaciones con su entorno para conseguir la eficiencia del conjunto del sistema.

Ha fallado la comunicación y falta más pedagogía. Sin embargo, lo más importante es que se necesita una base sólida y legítima para la cooperación entre el Estado y el sector empresarial, porque de la calidad de esta interacción y de su evolución en el tiempo posiblemente dependa, como un factor determinante, el potencial de un país para crecer y prosperar. Trabajamos en esta línea desde el Programa PARTNERS del Instituto de Gobernanza y Dirección Pública de ESADE.



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