05 Abr Frenazo a los infartos en el Hospital de Alzira

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Las Provincias / Manuel García

05/04/2015

 

 

  • El Hospital de la Ribera apuesta por la actividad física y la educación sanitaria de quienes han padecido un síndrome coronario agudo

  • Sólo 2 de los 500 participantes en un programa sufren un segundo ataque al corazón

 

Más de 500 pacientes se han beneficiado del programa de rehabilitación cardiaca del Hospital Universitario de la Ribera. Y es que de todos los que se han incluido en esta serie de acciones solo dos han sufrido un segundo infarto.

Se trata de un programa basado en el ejercicio físico y la educación sanitaria, con el fin de ayudar a los pacientes que han padecido un síndrome coronario agudo (infarto de miocardio o angina de pecho inestable aguda) a recuperar la condición física y psicológica que les permita reincorporarse a su vida cotidiana.

Según Julia Navalón, fisioterapeuta del Hospital, «los pacientes seleccionados participan de forma voluntaria, si bien deben cumplir desde el principio con una premisa básica: dejar de fumar». Junto a ello, los pacientes seleccionados deben pasar una prueba de esfuerzo para adaptar el ejercicio físico a su nivel de riesgo cardiovascular.

El Hospital lleva a cabo este programa desde 2006, gracias al concurso de un equipo multidisciplinar de especialistas en Cardiología, Rehabilitación, Nutrición y Psicología.

 

Los pacientes que se pueden beneficiar de este programa son aquéllos que presentan secuelas moderadas y mantienen un nivel de riesgo medio a causa del síndrome coronario agudo, lo que les impide llevar una vida totalmente normal. El Hospital selecciona a estos pacientes para que, de manera individual, programada y controlada por profesionales de Cardiología y Fisioterapia, puedan volver a hacer una vida normal y disminuir el riesgo de sufrir otro infarto.

Así, el programa prevé un completo plan de entrenamiento cardiaco, con ejercicios aeróbicos y anaeróbicos (bicicleta, cinta de correr), que el paciente realiza en el propio centro hospitalario bajo estricto control profesional. «Un sistema informático permite registrar en una centralita cardiaca los datos de los pulsómetros de los pacientes, de manera que, mediante una serie de indicadores y alarmas, se mantiene un control profesional permanente y se ajusta el esfuerzo indicado para cada paciente», señaló Navalón, quien añadió que «antes y después de cada sesión, se pesa y se toma la tensión de los pacientes».

Las sesiones de entrenamiento se llevan a cabo dos veces por semana durante tres meses. Para ello, el Hospital cuenta con un gimnasio de 55 metros cuadrados, dotado de cinco bicicletas estáticas, tres cintas de correr, espalderas y diverso material específico de fisioterapia, así como de vestuarios masculinos y femeninos con duchas y taquillas. «Se trata de uno de los gimnasios específicos para la rehabilitación cardiaca más completos de la Comunitat», destacó Navalón.

 

De forma paralela al plan de entrenamiento, los pacientes asisten a una serie de sesiones informativas de educación para la salud, con las que se pretenden modificar los factores de riesgo cardiovascular (alimentación, colesterol, tabaco, estrés, sedentarismo) que influyen negativamente en la evolución y pronóstico de la enfermedad.

 

Estudios demuestran que este tipo de programas ayudan a reducir la mortalidad cardiaca hasta en un 31%. Esto se consigue enseñando al paciente y a su familia los distintos aspectos de la enfermedad, realizando un programa de entrenamiento progresivo y adaptado a cada paciente, además de enseñarles aspectos de la enfermedad para ayudarles a disminuir el miedo y la ansiedad que produce el haber sufrido un infarto, concluyó Navalón.



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