22 Mar La espera para ser operado en centros sanitarios de la Comunidad Valenciana con colaboración privada es 20 días inferior a la media global

La Verdad / Laura Garcés

22/03/2015

 

 

Hospitales de gestión directa y hospitales gestionados bajo el modelo de concesión. Son los dos brazos que se extienden en la Comunitat para ofrecer la atención hospitalaria pública a los valencianos. Los primeros responden al modelo tradicional y los segundos se enmarcan en el sistema de colaboración público-privada que hace 16 años se estrenó en Alzira con la apertura del Hospital de la Ribera. Desde entonces -1999el número ha crecido. Hoy son cinco los hospitales públicos de gestión privada que funcionan en la Comunitat atendiendo al 20% de la población que, a juzgar por las encuestas, en más del 90% se muestra satisfecha por la atención recibida.
Las concesiones han desplegado su actividad en medio de defensores y detractores. Quienes apuestan por ellas las defienden como salida ante las dificultades en el horizonte de la sostenibilidad del sistema sanitario y como un modelo que coloca «al paciente y al ciudadano en el centro de la organización». Destacan sus logros apoyándose en la satisfacción de los usuarios, en las demoras más cortas como consecuencia de una organización que permite acercarse al usuario con consultas vespertinas, amplitud de horarios para pruebas diagnósticas, así como habitaciones individuales y especial atención a la prevención.
Los ataques llegan por su «ánimo de lucro», que lleva a que «todo el presupuesto no se gaste en sanidad». Cuestionan también el modo de acceso de los profesionales a sus puestos. Hay opiniones para todos los gustos y resultados, que sumados a la diversidad de criterios, ofrecen la radiografía del modelo de gestión que rige los hospitales de Alzira, Dénia, Manises, Torrevieja y Elche.
Satisfacción y esperas
El análisis de la atención hospitalaria recibida en todos los centros sanitarios de la Comunitat ofrece un índice de satisfacción en 2013 -últimos datos disponibles facilitados por la Conselleria de Sanidadque desvela que el 91,24% de los pacientes que pasaron por un hospital se mostraron «satisfechos o muy satisfechos». Es el índice medio que incluye centros de gestión directa y los gestionados por el modelo concesional.
En cada una de las instalaciones de concesión, según los datos facilitados por los propios hospitales, la
satisfacción general en la atención arroja en Torrevieja un 93,73%. En Elche se sitúa en el 91,83%, en Alzira el 94,02%, en Manises es del 95,43% y en Dénia del 95,01%.
Los resultados son superiores, aunque no demasiado alejados de la media de la Comunitat; hay que tener en cuenta que los datos globales incluyen los dos modelos. Esta circunstancia lleva a que desde el sector de las concesiones puntualicen que el hecho de que sus instalaciones obtengan una valoración superior contribuye «a mejorar la media total de la Comunitat». Y recuerdan que en diversas ocasiones han solicitado que los resultados se analicen por separado para conocer la actividad de uno y otro modelo.
Los índices de satisfacción que manifiestan los pacientes son la respuesta a la atención recibida, pero no son los únicos que contribuyen a trazar la radiografía del modelo Alzira en la Comunitat Valenciana.

Un informe de la Generalitat relativo a 2014 analiza la actividad hospitalaria de la Comunitat.
El documento examina diversas variables, entre las que se incluyen las que en mayor medida despiertan la atención de los ciudadanos, como son las demoras en consultas externas, espera quirúrgica, urgencias, estancias medias y el ritmo de consultas en primaria.
Del estudio se desprende que la demora media para ser operado en un hospital de la Comunitat -incluidos los dos sistemas de gestiónse sitúa en 60 días, mientras que en los cinco centros de concesión el paciente llega al quirófano tras haber esperado 40 días. En consultas externas, el tiempo de espera alcanza los 45 días en todos los centros de la Comunitat y 29 en el que corresponde a los hospitales de concesión.
Salen mejor parados los centros sanitarios del ‘modelo Alzira’ y así, las fuentes consultadas reiteran que sus cifras contribuyen a mejorar la media global. Los indicadores que describen las unidades de Urgencias también sacan a la luz resultados superiores en los centros de concesión que en el cómputo global de la Comunitat. El porcentaje de pacientes atendidos en tiempo ofrece una relación del 85,37% frente a 80,92%.

La tasa de retorno a Urgencias a las 72 horas de haber salido ofrece una relación de 5,96% a 5,88%.
A estos resultados se suman las valoraciones de los gestores, de uno y otro modelo. No hablan de mejor o peor, en todo caso insisten en que ambos «son hospitales públicos», pero sí refieren lo que consideran ventajas e incluso qué tomarían prestado del otro para su modelo.
El gerente del departamento de La Ribera -Hospital de Alzira Manuel Marín Ferrer, afirma que las concesiones «introducen mejoras necesarias de gestión en los ámbitos económico, financiero y de recursos humanos». En este último apartado explica que en gestión directa la organización del personal es más rígida y en las concesiones se trabaja «con contratos laborales indefinidos», cuestión que considera una «ventaja» porque permite contratar al profesional idóneo para el puesto y no quedar sometidos al criterio de una bolsa de trabajo que tal vez no ofrezca en el momento que se necesita el perfil buscado. Además, concede mayor dinamismo para organizar la actividad.
También Ángel Giménez, gerente del departamento de Dénia, defiende la organización de los profesionales: «Aunque en el caso de Dénia conviven perfectamente estatutarios y laborales; la mayor parte son contratos laborales y se rigen por el derecho laboral». Ello les permite diseñar planes específicos de tareas y establecer «indicadores en la evaluación del desempeño profesional».
Las «ventajas» que refieren ¿en qué las perciben los ciudadanos? Explican desde estos centros que la mayor flexibilidad resta rigidez a la organización y se puede organizar el trabajo abriendo la puerta a «un mayor aprovechamiento de los quirófanos», a las consultas vespertinas o la ampliación de horarios para pruebas diagnósticas como resonancias. También en los demás hospitales se introducen horarios de tarde, pero resulta más complicado.
En el Hospital de la Ribera han llegado a dar citas de madrugada. Y no solo eso: «Nunca dejamos que una especialidad deje de tener oferta de consultas por la tarde», puntualiza Marín. Todo redunda en la reducción de las esperas que soportan los usuarios. Vicente Gil lo resume en que la flexibilidad y accesibilidad se traducen «en calidad para el paciente».
Pero no basta con abrir las puertas, fijarse unos objetivos y esperar. «Hay que motivar al personal». Decir esto es hablar, como hace el gerente del Hospital de La Ribera, de «los incentivos por objetivos» que, como apuntan desde ese centro, pueden llegar a incrementar en torno a «un 25% la retribución bruta». Además, refiere que el grado de cumplimiento de las metas señaladas para dar pie a los incentivos «alcanza el 80%».
Ángel Giménez apunta que en Dénia se «establecen objetivos para los profesionales que van del 5 al 15% de sus retribuciones fijas, dependiendo de categoría». Los expertos recuerdan que también en los centros de gestión directa se abonan incentivos, pero menos.
Los gerentes de centros de concesión mencionan otras ventajas: habitaciones individuales -característica que también se da en La Fe-, coordinación entre primaria y especializada o la inclusión de los últimos avances tecnológicos y la prevención, puesto que lo que más interesa es que los pacientes no lleguen a necesitar el hospital o la atención primaria. Todo suma convirtiendo a la colaboración público-privada en una fórmula que el gerente de La Ribera describe como «más ágil para el ciudadano, más económica para la Administración y ofreciendo la misma calidad».
Pero, ¿qué opinan quienes dirigen los hospitales de gestión directa, el sistema en el que no hay intervención privada Melchor Hoyos, gerente de La Fe, refiere la «mayor flexibilidad y menor burocracia» que acompaña a la concesión en cuestiones como la selección de personal o las compras, algo que asegura introduciría en su modelo. Cuando a Hoyos se le pregunta por lo mejorable en uno u otro estilo, apuesta por «una gestión pública flexible y ágil, con una gestión de recursos humanos moderna y con mayor autonomía y flexibilidad para el día a día». El representante de La Fe añade una consideración general que le lleva a conceder «un notable muy alto a nuestros resultados y nuestros profesionales».
El gerente del Sant Joan de Alicante, Francisco Soriano, también concede alta calificación a la sanidad sin distinción de modelos. Y asegura que de las concesiones tomaría «algunas herramientas de gestión», si bien de ese sistema mejoraría «las sinergias con los hospitales de gestión directa limítrofes».
Voces críticas
Pero, claro está, no todas las voces se pronuncian en el mismo sentido. El sindicato CC.OO tiene una posición muy clara: «Las concesiones administrativas sanitarias tienen ánimo de lucro, es decir, que una parte del presupuesto no se gasta en sanidad» y lamentan que pese a «haber insistido desde su creación, el modelo concesional no ha sido evaluado, como asegura entre otros la Unión Europea, y por tanto no se puede decir que sea mejor».
Y no acaban ahí las críticas de esta formación. En contra de los defensores, aseguran que las condiciones «laborales del personal de los centros sanitarios de las concesiones son peores y las plantillas están menos dotadas. En la mayoría de los casos hay incumplimientos del convenio colectivo».
Tampoco Andrés Cánovas, secretario general del sindicato médico Cesm se muestra satisfecho. Apunta que en los índices de satisfacción «salen bien parados porque los médicos y enfermeras se dedican a trabajar bien». Insiste en que los profesionales «son igual de buenos» en los dos sistemas, pero es muy crítico con «la forma de acceso a los puestos» en tanto que «no se precisa de una oposición».
Y ello se aleja de la consideración de los criterios de «igualdad, méritos y capacidad». Cánovas tampoco comparte la política de los incentivos y cuestiona el modelo porque no entiende «una concesión que se realiza con dinero público  y van a ganar dinero unas empresas».
En las filas del sindicato Csif la postura es distinta. Rafael Cantó, presidente autonómico de sanidad de esta formación, señala que «si en un lugar no hay hospital y se hace uno con este modelo y, además, se crean puestos de trabajo no puedo ser crítico». Cantó no se detiene en la cuestión de los trabajadores, cita la respuesta ante los pacientes e incide en que «en algunas concesiones los índices de satisfacción son superiores a la media».



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