16 Mar El Hospital de La Ribera incorpora la minitoracotomía para reparar y cambiar válvulas del corazón

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Acta Sanitaria /

16/03/2015

 

 

El Hospital Universitario de La Ribera ha incorporado la minitoracotomía o cirugía mitral mínimamente invasiva, una técnica quirúrgica de alta precisión para la reparación o reemplazo de válvulas del corazón, lo que lo convierte en el primer centro público comarcal en introducir esta técnica, que solo realizan otros dos hospitales públicos en la Comunidad Valenciana.

El Hospital ya intervino la semana pasada a su primer paciente mediante esta novedosa técnica quirúrgica, que se utiliza para reparar o reemplazar las válvulas tricúspide o mitral, de forma aislada o conjunta. Estas válvulas son las que comunican las aurículas con los ventrículos del corazón, controlando la dirección del flujo sanguíneo. Cuando alguna de ellas está dañada por un defecto congénito, por infección o a consecuencia de la edad, no pueden cumplir correctamente con su función de control del flujo de la sangre, lo que puede causar complicaciones como insuficiencia cardiaca.

Se habla de insuficiencia cardiaca cuando el corazón no bombea suficiente sangre para abastecer los órganos, músculos y tejidos del organismo, afectando a la calidad de vida del paciente, quien siente fatiga y falta de aire al realizar sus actividades cotidianas. Otros síntomas de la insuficiencia cardiaca son la hinchazón de las piernas, palpitaciones o molestias intestinales.

 

Cirugía más precisa

Según el jefe del Servicio de Cirugía Cardiaca del Hospital de La Ribera, Dr. Juan Antonio Margarit, “hasta hace pocos años, la única manera de reparar o reemplazar una válvula del corazón era abriendo totalmente el pecho del paciente a través de una incisión de 15-20 cm, y cortando el esternón por la mitad para acceder a su corazón”. Por el contrario, añade, “la minitoracotomía nos permite acceder a las válvulas mediante unos pequeños orificios, de 7-8 centímetros, a través de los que se introduce un instrumental especializado, más largo de lo normal, así como una cámara endoscópica, que nos ayuda a observar los detalles anatómicos de la zona que se está operando de una forma mucho más precisa que en la cirugía abierta”.

“Esta nueva técnica”, prosigue el doctor Margarit, “permite reducir considerablemente el sangrado durante la intervención, con menos riesgo de infección para el paciente, quien va a tener menor dolor postoperatorio y apenas cicatrices visibles, mejorando, así, su calidad de vida”. Además, al tratarse de una cirugía mínimamente invasiva, “se reduce en 24-48 horas el tiempo de ingreso del paciente, que puede comenzar a caminar antes y a reintegrarse a su actividad cotidiana de una manera más rápida”.

 



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