07 Nov El Hospital Universitario de La Ribera expone su experiencia geriátrica, en el IX Simposio de Atención al Paciente Mayor

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Diario Médico /

07/11/2014

 

 

Las unidades de recuperación funcional son un recurso sociosanitario eficaz y eficiente. Esta es una de las coclusiones de la mesa sobre Unidades de recuperación funcional: diferentes modelos ¿para diferentes pacientes? celebrada en el IX Simposio de Atención al Paciente Mayor. Este encuentro, organizado por Igurco en su centro de atención continuada a mayores en Amorebieta (Vizcaya), ha analizado tres modelos de unidad de recuperación funcional: uno público, otro de titularidad pública y gestión privada, y otro privado.

 

La conclusión quedó patente, en primer lugar, con la experiencia del Hospital Universitario de La Ribera, en Alcira (Valencia), cuyo jefe clínico de Geriatría y Recuperación Funcional, Juan Antonio Avellana, que expuso el trabajo de la unidad en colaboración con la residencia Solymar, ubicada a escasos metros del centro hospitalario. La puesta en marcha de un sistema de rehabilitación funcional y su gestión ha constatado que “el servicio ahorra unos cuatro millones de euros al año”. El análisis de los datos muestra que las unidades de rehabilitación funcional, “reducen las estancias (también en las unidades de agudos), los costes medios por día y, además, hace que las derivaciones sean más cortas (…)”, aunque “es preciso establecer y mantener criterios estrictos de admisión y derivación”.

 

La mesa, moderada por Elena Olabe, directora médica de IMQ, aportó los resultados de dos unidades de rehabilitación funcional privadas de Igurco, con pacientes procedentes de hospitales públicos, privados, residencias y domicilios. Iñaki Artaza, director asistencial de Igurco y presidente de la Asociación Vasca de Geriatría y Gerontología, comentó que “las unidades atienden a tres tipos de pacientes” -los que llegan por un motivo ortogeriátrico, por inmovilización prolongada o para realizar neurorehabilitación-, y “entre el 60 y el 70 por ciento regresan al domicilio tras el alta, si bien los resultados se ven influidos por los criterios de selección y el estado del paciente. En definitiva, se trata de un recurso que ha demostrado su eficacia y eficiencia y que, con datos reales, “mejora la situación física, cognitiva, afectiva y funcional de los pacientes”.

 

Isabel Montes, directora médica del vizcaíno Hospital Gorliz, comentó por último que “las unidades de rehabilitación funcional no sólo deben centrarse en la recuperación de la función sino también en la reintegración social y laboral del paciente, con la meta de mejorar su calidad de vida”.



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