28 Sep Sanidad público-privada: Claves para conseguir la eficiencia del SNS

La Razón (A Tu Salud) / B. M. / P. P.

28/09/2014

 

 

La casa de LA RAZÓN acogió esta semana un interesante debate sobre la relación entre la Sanidad pública y la privada. Diferentes modelos, todos ellos válidos, según las necesidades circunstanciales

La Sanidad privada y la pública están condenadas a entenderse. Ya sea de una forma u otra, pese a que en España existe desde hace más de 30 años una sanidad pública y universal, la privada siempre ha sido un recurso, ya sea complementario o supletorio, y ambas han convivido a través de diferentes fórmulas en los últimos años.
Sin embargo, hoy más que nunca se precisa definir las reglas de esa convivencia en pro, primero de los pacientes, y segundo, a favor de la búsqueda de la eficiencia y la equidad de un sistema que necesita convertirse en sostenible, ya que supone un 40 por ciento de los presupuestos de las comunidades autónomas y el nueve por ciento del PIB del país.
En la mesa redonda «Sanidad pública-privada: fórmulas de colaboración necesarias», celebrada esta semana en la casa de LA RAZÓN, un grupo de ponentes de alto nivel analizaron las fórmulas pasadas, presentes y futuras de la colaboración entre ambos sectores en materia sanitaria. Así, Agustín Rivero, director general de Cartera Básica de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia del Ministerio de Sanidad, cree que en la actualidad el debate sobre este problema «está enconado debido a los últimos acontecimientos producidos en alguna comunidad autónoma. Creo que se debe retomar y fijar las formas. Ya conocemos que hay determinados conciertos, muchos en materia tecnológica, que pueden ser beneficiosos». Sin duda, el papel de la Sanidad privada ha sido clave en el desarrollo de la pública en muchas facetas, como menciona Alberto de Rosa, consejero delegado del grupo Ribera Salud y máximo representante del modelo Alzira de gestión sanitaria, «podemos mencionar al sistema de farmacia; a Muface -sistema de cobertura sanitaria de los funcionarios-; las concesiones, llevamos más de 16 años con este método de gestión, que afecta a entre un millón y millón y medio de personas, casi un tres por ciento de la población».
MODELOS POLÉMICOS
Resulta que en la relación que existe entre Sanidad privada y pública no hay una fórmula concreta, «sino que hay muchas y muy variadas, y que desde que se llevaron a cabo las transferencias a las comunidades autónomas, cada una ha elegido la que más le ha convenido según sus necesidades. Se trata de aprovechar la oportunidad que existe y optar por la que más beneficios tenga para el paciente, en definitiva para el sistema», apunta Rubén Moreno, portavoz de Sanidad del PP en el Congreso de los Diputados.
Una de las formas que más polémica ha traído es la externalización de la gestión de los hospitales, «aunque hay que mencionar que el 66 por ciento de los hospitales en España no tiene gestión directa», subraya Moreno. Ante la pregunta: ¿dejar la gestión de un hospital en manos de una empresa privada es privatizar Las respuestas son diversas, aunque no concluyentes al cien por cien. Para José Martínez Olmos, portavoz de Sanidad del PSOE en el Congreso de los Diputados, «se trata de establecer una relación transparente en cuanto a las condiciones en las que se plantea. Pero si hablamos de poner en manos privadas un hospital construido y equipado con financiación pública, pues entonces, desde la postura de mi partido, entendemos que no debería ser».
A esta postura, De Rosa afirma que «no se ha de cuestionar el modelo, sino que el debate se ha generado por esas formas de gestión, que no se han aclarado a los pacientes. Aunque si nos atenemos a los datos, el 94 por ciento de los ciudadanos desconoce el modelo de gestión de su hospital». Bajo esta premisa, lo importante como sostuvieron en la mesa los expertos, «es que, por ejemplo, cuando el paciente va a la Fundación de Alcorcón no tiene que llevar la VISA», apuntó Olmos.
Llegado este punto, fue inevitable que saliera a debate el tema del concurso de la gestión de seis hospitales madrileños. Fernando Magro, ex director general del Insalud, fue claro y apuntó que «debe existir una relación no sólo transparente, sino de complicidad entre los dos sectores. Hay que clarificar las formas en las que se llegan a los acuerdos». Sin embargo, para Moreno está clara la relación: «No se trata de privatizar. Lo que ha sucedido es que el fenómeno de Madrid ha dañado y contaminado mucho el debate».
EFICAZ Y SOSTENIBLE
Una de las claves que aportó Juan Abarca Cidón, secretario general del IDIS (Instituto para el Desarrollo de la Integración de la Sanidad) y director general del Grupo HM Hospitales, es la «empresarización de la Sanidad pública». «Dejado a un lado que nadie discute la validez de nuestro Sistema Nacional de Salud, hay que buscar qué papel desempeña la Sanidad privada y cómo puede aportar valor añadido a la pública y que ésta además sea eficiente. Es un error ir en contra de modelos de gestión por razones puramente ideológicas. El IDIS nunca ha defendido que se externalice la gestión, lo que intentamos es como actores profesionales del sector que la sanidad pública se gestione eficientemente y lo que sabemos es que la sanidad privada lo es». En este sentido, Magro subrayó que «la relación que se defina entre el modelo que tenga un país condiciona la relación público-privada determinantemente: un modelo como Francia tiene un peso en la privada y en la pública con una gran focalidad de visión en un modelo público».
En España, la Sanidad privada ha jugado un papel complementario, ya que en muchos casos llega donde no lo hace la pública, como bien apuntaron los ponentes del debate. «Yo creo que, incluso, podríamos apuntar que ha sido suplementaria para más del 20 por ciento de los siete millones de asegurados en la sanidad privada que afirman no hacer uso de la pública, más el porcentaje de funcionarios que eligen la privada -más de un 80 por ciento-», manifiesta Abarca.
A lo que la mesa llegó a un acuerdo es en que, sea cual sea el modelo o la fórmula elegida, «lo importante es encontrar cómo convertir el sistema en eficiente», asegura Rivero. Ante este reto, Magro se muestra rotundo y cree que es el momento clave para diseñar nuevas estrategias más allá de los colores ideológicos: «Lo que viene por delante es un periodo donde se puede trabajar discretamente en tener acuerdos con que fuera por debajo de la mesa para luego poder tenerlos encima, porque si seguimos en el y tú más lo que viene por delante lo veo difícil».
Por ello, conocer la calidad de la medicina que se practica en uno u otro centro sanitario público o privado resulta clave. Así, el IDIS lleva a cabo sus informes anuales para conocer quién y cómo realiza cada tipo de proceso. «La administración debe tener medidores de calidad que digan cuántas cirugías hacen falta para tener un servicio específico», apuntó Abarca. Quizá por ello, Magro no dudó en apuntar que independientemente de la opción que se escoja -conciertos, concesiones…lo importante es «llegar a acuerdos transparentes que definan esa relación, pese a que no se dé un marco estable en la política». «Los del sector privado siempre hemos dado la mano a la administración para decir que cuenten con nosotros con estrategias que supongan valor añadido, con estrategias a largo plazo, porque es imprescindible que si queremos mantener una Sanidad sostenible, de calidad y excelencia contar con el sector privado sin lugar a dudas como se ha demostrado durante más de 30 años con estos modelos de colaboración», concluyó De Rosa.
ALBERTO DE ROSA
Consejero Delegado del Grupo Ribera Salud
«Al ciudadano le preocupa más cómo se gestiona que quién»
Estamos dedicando enormes esfuerzos presupuestarios como país al mantenimiento de la Sanidad. Si tuviéramos que definir cómo hemos vivido en los últimos diez años, me gusta distinguir lo que es la gestión de la pre crisis, la crisis y la post crisis de ahora con un sistema descapitalizado y envejecido en el que tenemos que acometer reformas para hacerlo sostenible en el futuro. La Sanidad privada tiene una larga tradición de colaboración con el sistema público. El modelo Muface es un modelo sustitutivo, es decir, la gente elige recibir la asistencia por una compañía de seguros privada o por el sistema público, es curioso que los grandes partidos que han gobernado España nadie lo ha cuestionado, quizás porque el funcionario tiene que elegir todos los años y el 85 por ciento opta por la privada. Siempre digo que los conciertos son un modelo de colaboración complementario, pero de bajo valor añadido. Del modelo de colaboración público-privada a través de concesiones que empezó hace 16 años ya hay nueve experiencias en España. Pese a lo que se pueda decir de un caso puntual como Madrid, allá donde se ha implantado ha sido un éxito para los ciudadanos y me remito a todas las encuestas en las que más del 90 por ciento está satisfecho con la atención recibida, y además el 94 por ciento de la población desconoce cuál es el modelo de gestión del hospital. Creo que al ciudadano le preocupa más cómo se gestiona que quién lo gestiona. La colaboración entre la administración y el sector privado no es una cuestión de ideología sino de inteligencia. En el sector privado siempre hemos dado la mano a la Administración. Es imprescindible si queremos mantener una Sanidad sostenible, de calidad y excelencia contar con el sector privado, como se ha demostrado durante más de 30 años con estos modelos de colaboración.



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies