18 Sep Entrevista al Dr. Giovanni Bistoni, del Servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Hospital de Alzira

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Tus Noticias de La Ribera /

18/09/2014

 

 

El Servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Hospital Universitario de La Ribera fué noticia porque reconstruyó la vagina de una mujer de 54 años, a partir de tejido de su propio yeyuno, una de las partes en las que se divide el intestino delgado humano.
La paciente, que fué, intervenida con éxito hace varias semanas, acudió al Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital de La Ribera remitida por el Servicio de Ginecología del mismo centro, ya que, desde hacía dos años, presentaba una estrechez vaginal debida a una fibrosis ,desarrollo en exceso de tejido fibroso de origen desconocido.
Entrevistamos al Dr. Giovanni Bistoni, del Servicio de Cirugía Plástica y Reconstructiva del Hospital de Alzira y coordinador de la intervención.

 

– ¿Sois conscientes de la repercusión que ha tenido la noticia a nivel nacional e incluso internacional?
En la literatura médica hay casos parecidos pero nosotros hemos realizado una variación; lo novedoso es que hemos hecho un pequeño cambio a la utilización del colgajo con un dibujo nuestro que está descrito en algunos países como China y Turquía. Aquí en España que nosotros sepamos no se había hecho nunca, y por la repercusión en América latina, (me llamaron a las dos horas de ser publicado desde Argentina) pienso que allí también es novedosa nuestra nueva técnica para este tratamiento. Sabíamos que sería muy bien acogida pero no esperábamos tanto interés. Estamos muy contentos con la repercusión e interés de esta intervención..

– Acabas de comentar que existía una experiencia descrita en la literatura médica en otros países. Lo que habéis implantado vosotros que es un protocolo nuevo para ese tipo de operación.
Más que un protocolo nuevo lo que hemos realizado nosotros es adaptar lo que ellos han realizado en otros casos a la realidad de nuestra paciente.. El concepto es el mismo pero nuestra adaptación a la paciente, es nueva.

– Con lo que comentas, sólo existe este tratamiento para esta paciente, o para todas las mujeres que tengan esa misma patología.
Es posible este tratamiento para todas las mujeres que tengan la misma patología, pero hay que estudiar cada caso concreto. En el caso de la paciente de la que estamos hablando, fuimos a realizar este tratamiento porque tenía ya una cicatriz en el abdomen por lo que pudimos aprovechar esta cicatriz y así evitarle otras cicatrices.
Cuando viene un paciente lo normal es proponer intervenciones más clásicas que conllevan cicatrices a la altura alta de los muslos , zona genital, que aparte de feas pueden tener complicaciones en la cicatrización sobre todo, y lo más importante no dan la lubricación que es lo más importante para solucionar problemas como este caso.
Entonces vista la cicatriz abdominal que tenía la paciente, nos decantamos claramente por esta técnica que conlleva una intervención más larga, más tiempo de hospitalización, más riesgos por lo dicho anteriormente, pero pensamos que para esta paciente era la mejor solución.
Para esta técnica se necesita un tipo de mujer que sea muy colaboradora, que entienda l lo que le vamos hacer, que colabore con nosotros y que no tenga prisa.

– ¿Puedes describir cual es el proceso, para que todos podamos entender, de donde se parte y qué intervención es la que se realiza y cuál es el beneficio que obtienen las mujeres que tengan esta patología.?
Las pacientes llegan a nuestra consulta por el ginecólogo, porque es al especialista que acuden para explicarle el problema y los síntomas. Tengo este tipo de problemas, no puedo mantener relaciones sexuales de forma placentera.
El ginecólogo le realiza una serie de pruebas, pruebas de diagnóstico por imagen, analíticas, y otras para descartar que sean patologías neoplastias, tumores o cualquier otra causa. En el momento que descartan que no existen ningún tipo de las patologías anteriores las derivan a nosotros que somos cirujanos plásticos, para que nosotros intervengamos en la vagina para que vuelva a su estado natural o parecida y la paciente vuelva a su vida normal que es la de tener una vida sexual normal y placentera.
Nosotros actuamos según lo que vemos en la paciente, contando con su colaboración, y le vamos proponiendo las soluciones posibles, como reconstrucciones locales utilizando la piel de alrededor o ya ir a lo más complejo que es utilizar colgajos de intestino. Para todo esto la paciente debe entender todos los procesos que le vamos a realizar. Lo bueno de utilizar partes del intestino es que es un tejido muy parecido al de la vagina aportando elasticidad, lubricación y sin rechazo al ser tejido propio. Lo que puede fallar es,. hablando en términos coloquiales, las uniones nuevas de venas con arterias para dotar al nuevo tejido implantado del riego sanguíneo. En algunos casos, esto puede fallar con el riesgo de perder el colgajo con lo que habría que repetir el proceso.
La ventaja que obtiene la paciente es la de recuperar una vida sexual plena placentera, y todo lo que conlleva de relación de pareja.

– ¿Habéis sido pioneros en España con este tipo de cirugía?
Por lo que yo sé si, y si alguien la ha realizado con anterioridad no se ha publicado, ni tenemos constancia de ello. Sí que aparece en literatura científica pero en los dos países que he citado anteriormente, y sin la aportación nuestra.

– Cuál es el proceso de estudio previo y como se ha preparado el departamento para este reto.
El proceso de la toma de decisión ha sido el haber descartado todas las patologías como he explicado antes, y se evidencio como una única solución la cirugía. Entre las distintas soluciones comentadas a la paciente, le comentamos la posibilidad de hacer una reconstrucción de su vagina con colgajos intestinales, pero sabiendo que hay que volver a quirófano varias veces, utilizar dilatadores bastante tiempo y con riesgo de que se pueda volver a estrechar. Una vez la paciente ha entendido las ventajas y desventajas de las distintas propuestas con sus beneficios y sus posibles secuelas, fue cuando la la paciente se decidió por este tipo de intervención.
Luego, fue muy importante la colaboración de todo mi servicio y con los ginecólogos y los cirujanos, porque nosotros no entramos dentro del intestino, necesitamos la ayuda de un cirujano general que haga el trabajo dentro del organismo, y ésta fue una de las tareas más difíciles porque tener tres cirujanos en el mismo quirófano necesita de un entendimiento entre los tres así como de las autorizaciones de las jefaturas médicas del hospital. Como ves, hay un tema organizativo muy importante, y al tener estudiado lo que cada uno tenía que hacer en quirófano salió todo bien y coordinado.

– ¿Qué impacto ha tenido al ser publicada la noticia en vuestro departamento, en el Hospital de La Ribera como centro del cual depende tu departamento?.
De momento la noticia es muy reciente, se han dado entrevistas en radio, televisión, algunas sudamericanas, han contactado con nosotros algunos hospitales de Madrid y Bilbao para compartir información y desplazar gente al hospital para poder evaluar y ver in situ el tratamiento.
Pensamos que va a tener mucha repercusión, de hecho nosotros estamos escribiendo un artículo para publicarlo en las revistas especializadas y esperamos una buena acogida.
Cuando tengamos otras pacientes, realizaremos estudios de series que creemos que pueden ser de interés para los compañeros que quieran abordar esta nueva aportación que hemos hecho.
– ¿Qué les dirías a ese grupo de mujeres que tienen este tipo de patología o pueden desarrollarla y tiene miedo a enfrentarse a esta técnica que vosotros habéis implantado?
Lo que puedo decir es que ellas tienen que valorar lo importante que es solucionar ese problema, el poder tener unas relaciones sexuales placenteras. Tienen que saber lo que quieren para solucionar su problema y que nosotros les podemos ayudar a que vuelvan a tener una vida sexual plena.
Si la paciente tuviese dudas hay otras soluciones, la vida de pareja es muy importante y no se tienen porque cohibir acudiendo a su ginecólogo y exponiéndole los problemas que pueden tener, y si la solución final es una solución quirúrgica pues mentalizarse y acercarse a nosotros para solucionar ese problema de una vez por todas.

– ¿Es la mejor solución la que habéis desarrollado o hay otras soluciones para mejorar ese nivel de relación de pareja a nivel sexual, sin pasar por la cirugía.?
Lo importante es saber las causas, si las causas tienen tratamiento médico, el ginecólogo lógicamente no las derivará a un tratamiento de cirugía.
Si la solución es quirúrgica, existen una variedad de soluciones. La nuestra es una de las más nuevas y muy efectiva porque solucionamos todo en un solo tratamiento sin hacer retoques, lo que sí es verdad es que otras técnicas conllevan menos tiempo de estancia hospitalaria y son menos invasivas. Desde el punto de vista psicólogica la mujer suele ver nuestra solución más más idónea para ella ya que no conlleva cicatrices en la zona genital.
Sí que quiero comentar que no existe ninguna mujer, que no pueda acceder a este tipo de tratamiento, ni límite de edad. Toda mujer tiene derecho a una vida sexual plena.

 

 



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