22 Abr Enrique Cacicedo, director de sistemas del grupo Ribera Salud: ” Los usuarios nunca han tenido un protagonismo tan marcado en el área de TI”

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SmartCIO / María Guilarte

22/04/2014

 

 

Enrique Cacicedo es director de sistemas en el grupo Ribera Salud. Desde 1997 este grupo empresarial trabaja en la gestión sanitaria dentro del sector de las concesiones administrativa sanitarias para España. En este ámbito han desarrollado grandes iniciativas de colaboración público-privadas. También se dedican en exclusiva al modelo PPP.

 

En SmartCIO consideramos de gran importancia tener la visión de una empresa perteneciente a un sector tan importante como el de salud. En esta ocasión, Enrique Cacicedo comparte con nosotros su visión acerca de las preocupaciones y retos que se le plantean a los CIOs.

 

SmartCIO: ¿Cuáles son las preocupaciones de un director de las TI hoy en día?

Enrique Cacicedo: Probablemente nunca los usuarios han tenido un protagonismo tan marcado en el área de las TI como en la actualidad. Hoy en día los ejecutivos de las áreas usuarias tienen un papel de decisores, prescriptores e influenciadores en las soluciones de TI muy superior al que han ostentado históricamente.

Y esto obedece a una realidad social que se ha transformado de manera acelerada en muy poco tiempo. La mayoría de los ciudadanos somos consumidores de tecnología, con mayor o menor intensidad, en nuestra vida diaria. La oferta de producto y de servicios con base tecnológica para el consumo se ha disparado, y ha generado usuarios que los han incorporado en sus hábitos de vida de manera muy natural. Quizá dos ejemplos muy evidentes son las redes sociales y los dispositivos móviles.

Esta nueva situación define lo que creo es uno de los primeros problemas a resolver por parte de los responsables tecnológicos de las organizaciones a día de hoy: conseguir alinear las soluciones corporativas con los hábitos de uso de la tecnología a nivel particular extendidos entre el colectivo de usuarios.

No conseguirlo conlleva el riesgo de caer en la generación de frustraciones y en el cuestionamiento del servicio de TI. Y el reto no es fácil, porque los ritmos son desacompasados. La capacidad de reacción de las organizaciones, su disponibilidad presupuestaria y su capacidad para digerir cambios, a veces profundos, son mucho menores que la velocidad del sector para generar nuevos productos e impulsar nuevas necesidades. Las dificultades para convertir en corporativas algunas soluciones de consumo tampoco ayudan a dar el salto.

Un segundo reto, muy relacionado con el anterior, es la dificultad de dar el salto a tecnologías y tendencias que son absolutamente disruptivas, y que se han presentado todas a la vez y con importantes elementos de interrelación. Moverse a la nube, integrar las redes sociales como un nuevo entorno de trabajo colaborativo interno y externo, abrirse a los dispositivos móviles como un canal natural de acceso a la información o admitir la tendencia del BYOD, con el consiguiente impacto en la gestión de las infraestructuras de comunicaciones y de la seguridad de la información, son un auténtico desafío para los departamentos de TI, cuya resolución va a marcar en buena medida su legitimación ante la nueva generación de los usuarios tecnológicos.

 

SmartCIO: ¿Qué características definen al directivo de TI de próxima generación?

Enrique Cacicedo: Hablar del CIO del futuro pasa por imaginar cómo se transformarán los modelos de negocio, y los procesos que los soportan, en los próximos años. En este sentido, se puede pensar que habrá pautas generales, pero el sector de actividad marcará también sus propias reglas. En cualquier caso, se puede aventurar que las TI tendrán mayor presencia, afectarán a todos y a todo de forma intensiva, y se asentarán como un driver realmente estratégico en el desarrollo de la organización. Definitivamente, las compañías van a tener que desarrollar una estrategia digital absolutamente alineada con el negocio.

En términos de roles, el usuario seguirá adquiriendo protagonismo, con la progresiva incorporación de profesionales con cada vez mayor nivel de destreza en el uso de las TI, llegando a casos de usuarios casi digitales nativos, que se traducirá en una demanda cada vez más cualificada y orientada. En los perfiles tecnológicos crecerá la figura del especialista, se aplanarán las estructuras jerárquicas, se extenderá el trabajo en red y se asentará el uso de los recursos externos, en modo servicio, frente a las dotaciones internas.

Cabe pensar que las soluciones seguirán evolucionando con ciclos de vida-madurez más cortos, e incorporando tecnologías novedosas que habrá que conseguir ubicar en el mapa tecnológico corporativo.

En este escenario, el CIO deberá ser un gestor de la diversidad. Con sensibilidad y capacidad de entender y pactar soluciones con los clientes internos, manejar equipos de trabajos complejos, no jerarquizados, de alta autonomía y sensibles a dinámicas de dirección basadas en el liderazgo y en la compartición de metas y objetivos.

Desde el punto de vista estratégico, el CIO deberá poner lo importante en primer lugar. Y lo importante es la información, no la tecnología. Especialmente la directamente ligada a la toma de decisiones para la acción. Deberá co-liderar la definición de la estrategia digital, ser el referente de la visión, garante del ROI tecnológico y corresponsable de que las soluciones consigan el impacto de valor para el que han sido concebidas.

 

Deberá ser un hombre del negocio, visionario, gestor de recursos, relaciones y procesos de cambio. Y además, quizá también pueda ser un experto en tecnología.

 

 



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