13 Dic Las farmacias se reinventan en un entorno crítico

El Global / Sergio Alonso

13/12/2013

 

 

Reinventarse o morir. Acuciados por los impagos de la Administración, por el drástico recorte de márgenes de sus productos fruto de las políticas de ajuste de gasto y por un necesario cambio de aires que nunca había llegado a producirse, los farmacéuticos parecen haber hecho suya la máxima que figuró aquí, en esta misma página de EG, hace cosa de un año. O estos profesionales hacen de la necesidad virtud y saben anticiparse a los nuevos requerimientos de unos servicios sanitarios debilitados por la bancarrota extrema del sistema y la crisis económica, o corren peligro de morir devorados por el conservadurismo inherente al éxito de los gloriosos años pasados. Fruto de ello son, quizá, los acuerdos adoptados en Valencia y los que se pondrán en marcha en Madrid con los dos principales proveedores de la Salud en España: el modelo publi-privado que se estrenó en Alcira, y el sistema sanitario público de Madrid.

 

El primero lleva aparejada una conclusión preliminar: si Ribera Salud, la empresa que gestiona el vanguardista hospital de Alcira, acepta integrar en la órbita de este centro al mundo de la farmacia es porque entiende que obtiene con ello valor añadido y a la larga, gana. No caben romanticismos ni desiderátum en el pacto suscrito entre Alberto de Rosa y el COF de Valencia. En virtud de él, las dos partes ganan: las farmacias amplían su cartera de servicios y serán retribuidas por acciones para las que están sobradamente preparadas. Entra aquí el seguimiento farmacoterapéutico, la espirometría, la medición de la tensión arterial de los ciudadanos del área de referencia, o los controles del colesterol, la hemoglobina o la glucemia. La empresa obtiene asesoramiento especializado a cargo de profesionales altamente cualificados, valor añadido para los pacientes a los que trata y, supuestamente, ahorro de recursos hospitalarios en casos en los que resulte innecesario el ingreso o la asistencia a urgencias. Como sucedió con el propio hospital y la atención primaria, la integración de la farmacia en este sistema es una experiencia piloto a seguir por el adormecido SNS. Si a Ribera Salud le es rentable, ¿por qué no para el modelo público? ¿Será acaso porque éste es intrínsecamente ineficiente? Parece que esta es la respuesta correcta.

 

Importante, también, es la ampliación de la cartera de servicios en Madrid: las boticas volcarán su know how hacia población vulnerable como los ancianos, los enfermos crónicos y polimedicados, las personas en edad fértil y los niños, y la Administración refuerza en su entorno la presencia de un agente que, al igual que en Alcira, podrá ayudarle a descongestionar las consultas y reducir la hiperfrecuentación innecesaria. La filosofía es aprovechar mejor los recursos existentes para que el sistema responda a la demanda en un momento de contracción del gasto.


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