21 Nov La sanidad debe cambiar el modelo si quiere tener futuro

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Economía 3 / Gemma Jimeno

21/11/2013

 

 

Más allá de los recortes presupuestarios que se han producido en el sector, la sanidad debe aprovechar la actual situación de crisis económica para llevar a cabo una reforma estructural e integrar a ambos proveedores –público y privado- eliminando la incertidumbre actual y llevando a cabo una planificación a medio y largo plazo. Esta es una de las conclusiones de la mesa de debate organizada entre Improveny Economía 3 para abordar el futuro del sector sanitario.

 

Cuestiones como la actual situación de crisis económica y cómo les está afectando a cada uno de los agentes implicados en el sector de la sanidad, la mejora de la eficiencia sin disminuir la calidad de la atención, la reducción de costes, la implantación de la innovación en la gestión y cómo ‘ensamblar’ en el sector sanitario a los agentes públicos y privados, fueron algunas de las cuestiones que se debatieron durante el desayuno de trabajo que organizaron de forma conjunta Improven y Economía 3   en el Hotel Sorolla de la ciudad de Valencia.

 

En la mesa redonda participaron por parte de ImprovenJaime Ávila, director de Proyectos y Albert Cañís, director asociado del sector Salud; Vicente Gil, gerente del Hospital de ManisesSalvador Cano, adjunto a la Dirección General de Hospitales Nisa; y Pablo Gallart, director financiero del Grupo Ribera Salud.

 

CÓMO ESTÁ HACIENDO FRENTE LA SANIDAD A LA CRISIS

Para Salvador Cano, la crisis les está afectando como al resto de los sectores que conforman la economía. “En nuestro ámbito de actuación se ha traducido en una reducción de los ingresos, aunque la realidad actual nos deriva a un mayor gasto debido al envejecimiento de la población, demandas de la propia sociedad y las nuevas tecnologías que acarrean una mayor inversión, entre otras causas. Estos factores están provocando que tengamos que atender nuevas necesidades con un menor presupuesto”.

 

Cano explicó que desde el Grupo Nisa están tratando de poner en valor que solo hay una sanidad compuesta por la provisión privada y la pública. “Queremos que se cuente con nosotros como aliado estratégico para gestionar la situación”, matizó.

 

Vicente Gil calificó como muy grave que no se esté aprovechando esta recesión para revisar en profundidad toda la estructura “no solo a nivel micro de gestión sino también a nivel macro”. Gilargumentó que “los recursos van a seguir siendo escasos si tenemos en cuenta el crecimiento del gasto que la población va a originar y habría que ver cómo abordan esta situación los diferentes Gobiernos”.

 

El responsable del Hospital de Manises mostró además su preocupación por cuestiones como la conveniencia o no del modelo actual, los enfermos crónicos o el envejecimiento de la población, entre otros aspectos.

 

En cuanto a la propia organización que él dirige, explicó que han verificado las estrategias para centrarse más en la eficiencia y en el coste. “Hay que tener en cuenta que las concesiones ya estamos en una situación de máxima exigencia de eficiencia”.

 

Para Pablo Gallart, que especificó que el Grupo Ribera Salud realiza colaboración público-privada en el entorno concesional, precisó que la crisis está afectando a su rentabilidad y a la liquidez. “Partimos de una situación en la que se nos obliga a ser un 25% más eficientes que la Administración y la actual recesión está presionando a la baja en cuanto a los ingresos”.

 

Concretamente, –especificó Gallart– la presión en la rentabilidad se está produciendo por un descenso en la facturación debido a la caída poblacional y a la disminución de los planes de choque. Además, el incremento del tipo de IVA y el aumento de los costes de financiación ha provocado un crecimiento de nuestra estructura de costes”.

 

En cuanto a la falta de liquidez que están padeciendo, Pablo Gallart, precisó que los problemas de financiación que está teniendo la Administración, “está provocando un retraso en el cobro de nuestras cápitas. A esta situación hay que sumar que nos resulta complicado acudir al sector financiero para que nos financie, como les está ocurriendo a la mayoría de las empresas”.

 

En línea con lo anterior, Albert Cañís concluyó que “la crisis ha puesto sobre la mesa que el costo y la financiación de todo proyecto debe estar cuantificado”.

 

En esta misma dirección, Cañís apuntó que la recesión ha sacado a relucir la necesidad de reestructurar el sector pero que no se destinan recursos para llevarla a cabo. En su opinión, “existe un mercado sanitario que no está estructurado y en el que persiste la confusión entre financiación pública o privada y propiedad del proveedor (o empresa concesionaria) pública o privada. Con lo cual, mientras la situación continúe así, es difícil que avancen propuestas innovadoras”.

 

LA GESTIÓN DEL CAMBIO EN LAS ORGANIZACIONES

Salvador Cano explicó que, además de aplicar medidas que afectan al personal, compras, etc., “debemos realizar cambios en la estructura y ver cómo está organizada la actividad asistencial con el fin de rentabilizar todos nuestros activos”. Cano añadió también que ellos, al igual que el Hospital de Manises y el Grupo Ribera Salud, trabajan con una central de compras compartida con otros hospitales y centros desde hace años y en cuanto al apartado de personal, Cano aclaró que “cuentan con menos recursos para seguir haciendo lo mismo con la misma calidad asistencial”.

 

Otro aspecto en el que el Grupo Nisa concurrió con sus compañeros de debate, fue en el apartado de las alianzas. “El sector privado se integró en 2010 en el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS). En este espacio común buscamos darnos a conocer, poner en valor lo que hacemos y darle transparencia. No queremos desmarcarnos, sino ser complementarios para dar una visión de sector. En este sentido, continuaremos siendo leales a la Administración porque creemos que somos un actor relevante para hacer sostenible la sanidad. Por ello, es necesario gestionar la dualidad público-privada. Con lo cual, es imprescindible eliminar la imprevisibilidad y la incertidumbre y llevar a cabo una planificación a medio y largo plazo”.

 

Por su parte, el representante del Grupo Ribera Salud explicó que para mitigar la caída de rentabilidad “hemos tenido que reinventarnos y realizar un gran esfuerzo de gestión”. De hecho, han puesto en marcha un proyecto para identificar las mejores prácticas e impulsar una política de sinergias entre todos los hospitales del grupo con el fin de compartir tanto los servicios asistenciales como los no asistenciales, “es lo que llamamos gestión multihospital”, aclaró Gallart.

 

En cuanto al apartado de servicios no asistenciales, Gallart expuso que han centralizado los servicios de contabilidad, facturación, gestión de nóminas o call center en un único hospital, han simplificado las estructuras organizativas y han unificado departamentos como el de comunicación o el de calidad, entre otros.

 

Gallart enumeró otras medidas que han puesto en marcha en Ribera Salud para enfrentarse a la crisis como el aprovechamiento de la central de compras y de la economía de escala para comprar de una forma agrupada, la optimización de los almacenes y la formalización de alianzas estratégicas tanto con proveedores de servicios asistenciales como no asistenciales.

 

Ante las medidas expuestas, Gallart comentó que “habría que valorar quién presta más eficientemente cada uno de los servicios con el fin de buscar este tipo de alianzas”. Del mismo modo, se mostró partidario a que “la Administración externalice todo aquello que un agente privado puede hacer de forma más eficiente, siempre que se garantice la calidad”.

 

Vicente Gil también explicó que en Manises se han tomando las mismas medidas que en los hospitales del Grupo Ribera Salud. No obstante, en el apartado de las alianzas y búsqueda de sinergias recalcó la importancia de la herramienta de los servicios compartidos, “que permite ganar en eficiencia económica y en calidad asistencial” y la necesidad de prestar una mayor atención a la prevención.

 

El Hospital de Manises, tal y como esclareció su director gerente, está trabajando también en “conseguir que el profesional se implique en la racionalización del coste aplicando la pauta terapéutica o diagnóstica más adecuada para separarse de la variabilidad de la práctica clínica”.

 

Para Jaime Ávila, esta situación expuesta por Vicente Gil iría en la línea de “buscar patrones comunes para estandarizar ciertas prácticas médicas con el fin de que dependa menos de cada facultativo el hecho de tomar un camino u otro”.

 

En línea con lo anterior, Albert Cañís apuntó que la crisis ha dejado entrever “la necesidad de que haya evidencia científica tanto por parte de los clínicos como en la gestión del sistema sanitario, poniendo el ejemplo de que la prevención ahorra costes y eso las aseguradoras ya lo están empezando a aplicar”.

 

Cañís abogó también por la necesidad de poner en marcha una nueva Ley General de Sanidad que regule la distribución del mercado sanitario y la dicotomía entre lo público y lo privado.



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