07 Feb Entrevista Alberto de Rosa: "El sanitario es un sector económico más y crea empleo"

El Mundo / Ángeles López

07/02/2013

 

 

La crisis sanitaria ha conducido a diferentes comunidades a externalizar la gestión de hospitales públicos. Alberto de Rosa lleva 14 años al frente del ‘modelo Alzira’, primera experiencia en España que cedió la gestión completa de un hospital público a una empresa privada, el grupo Ribera Salud. Las dificultades financieras por las que pasaron sus principales accionistas, Caja de Ahorros del Mediterráneo (intervenida por el Banco de España) y Bancaja (pasó a unirse a otras cajas para configurar Bankia), hicieron que en 2011 el grupo saliera a la venta. Pero la entrada del Banco Sabadell hizo que su destino volviese a girar y se consolidase de nuevo como un grupo sólido dedicado en exclusiva al modelo privado-público de gestión sanitaria.

Este licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales nos recibe para explicar cuál es la posición de su grupo en estos momentos y qué opina de las protestas en Madrid, conocidas como la marea blanca.

¿Qué opina de las opiniones contrarias ante el plan de la consejería de Madrid?

 

No podemos más que sorprendernos de que haya tanto debate sobre el modelo sanitario y los cambios de gestión. La reflexión es que hace falta más pedagogía por parte de todos los actores (políticos, empresarios, colegios de médicos) y menos demagogia. Deberíamos reflexionar todos porque la sanidad española está en su momento más importante de los últimos 30 años y creo que hace falta más diálogo.

¿En qué sentido tiene que haber más pedagogía?

El sistema sanitario tiene que ser más transparente. Siempre he dicho que probablemente hace falta algún tipo de observatorio independiente que analice las reformas que se han hecho. No hay que confrontar la gestión pública a la privada, creo que van a tener que convivir las dos. Contar con el sistema privado no es una cuestión de ideología es una cuestión de inteligencia, en un momento de necesidad económica.

Los profesionales sanitarios argumentan que la gestión privada no ahorra más.

Cuando el gobierno saca un precio es porque sabe que va a tener un ahorro, eso es lo que ha ocurrido en la Comunidad Valenciana. Nadie con sentido común entiende que se vaya a dar con mayor coste algo que a ti te cuesta menos, porque si estás en un momento de crisis lo que tienes que hacer es gestionar bien los recursos que te dan los ciudadanos. Pero también habría que afrontar una reforma de la Administración pública, para hacerla más eficiente.

¿Por qué si la reforma de la Sanidad Pública es un punto con el que todos los actores están de acuerdo no se lleva a cabo?

Porque tenemos una gestión muy burocratizada en la que se han ido introduciendo elementos políticos, y de otro tipo, que han ido encorsetando la capacidad de la toma de decisiones dentro del sistema público.

¿A qué se refiere?

Desde el nombramiento de las personas responsables, de los gerentes, a tener pocas herramientas de gestión. Se tiene poca capacidad para la selección de profesionales, para la retribución de estos en función de lo que aportan. Es decir, se han ido creando elementos de burocratización y desmotivación que probablemente nos ha llevado a esta situación.

¿Quiere decir que como no hay muchas herramientas de gestión en el sistema sanitario público hay que recurrir a la externalización de la gestión?

Bueno, es uno de los motivos. Creo que hay dos elementos: hay que repensar la gestión pública y, al mismo tiempo, recurrir al sector privado, porque nosotros aportamos un elemento de comparación y, en ese sentido, creo que es muy positivo.

¿Qué herramientas debería incorporar la Administración para controlar este tipo de gestiones?


En Valencia se estableció una nueva figura en Sanidad, el comisionado, que está dentro del propio hospital y es quien vigila que las cosas se estén haciendo bien. Además, se establece al grupo una limitación de beneficios al 7,5%, para que la visión mercantilista no predomine sobre la asistencial. Por otra parte, en el Consejo de Administración de Madrid aparece un consejero independiente, nombrado por la Administración pública, y una unidad técnica de control. Mi recomendación sería que, en esta nueva etapa, se piensen fórmulas de control que probablemente serían una mezcla de todas estas.

¿Cómo valora la experiencia del País Vasco, un sistema totalmente público pero con un cambio de modelo en torno al paciente?


Es importante. El País Vasco ha hecho una experiencia de gestión de la cronicidad, que supone mejorar resultados asistenciales y además obtener ahorros.
Debería haber un Observatorio en España para valorar las medidas que se tomen tanto desde la gestión pública como desde la privada y así poder extenderlas a otras partes de España. Tenemos que aprender todos.

Claro. Es que yo creo que el camino tiene que ser los dos. Mejorar la gestión pública y sumar el esfuerzo de la privada, desde el punto de vista empresarial, de flexibilidad, de introducir sistemas de incentivos. Entre todos podemos mejorar el sistema público. El objetivo tiene que ser que nuestro sistema público, que es un tesoro, se preserve a largo plazo.

¿No es un contrasentido defender la sanidad pública dentro de una empresa que gestiona privadamente hospitales públicos?


No. Los valores de sanidad gratuita, universal, solidaria, equitativa… hemos de preservarlos. Lo que digo es que o hacemos reformas en la gestión de esta sanidad o podemos poner en peligro su continuidad y sostenibilidad. Abogo por las dos cosas: hay que reformarla y hay que contar con la gestión privada.

Durante 2011 el grupo Ribera Salud pasó por un momento crítico, ¿no es el sector privado actualmente demasiado inestable para dar una serie de garantías?


No.

Intente hacer un poco de pedagogía, como usted defiende, y explique a los ciudadanos que su grupo tiene aval suficiente a pesar de haber tenido años tan movidos y de haber tenido como accionistas cajas de ahorros que han desaparecido.


En los pliegos de condiciones te ponen dos requisitos: la solvencia técnica y la económica. Está claro que ningún sector económico, ni la Administración pública, está ajeno a la crisis. Nuestro grupo está en una situación de absoluta normalidad. Todas las encuestas que hemos pasado en los 14 años del proyecto muestran dos elementos fundamentales: un altísimo nivel de satisfacción del ciudadano y que el 91% de ellos desconoce cuál es el modelo de gestión del hospital. Nosotros acuñamos una frase que es que al ciudadano no le preocupa quién gestiona sino cómo se gestiona. Creo que el mayor aval de estos modelos de colaboración público-privada es que el ciudadano está bastante ajeno a cualquier debate político, empresarial o de otro tipo.

Quizás los españoles están ahora más preocupados por los temas económicos. Por eso le insisto en cómo le puede explicar a los madrileños que Ribera Salud no les va a fallar, cuando su base está en cajas de ahorros, constructoras…


El 50% de nuestro grupo es del Banco Sabadell y el otro 50% de Bankia. No hay constructoras ni nada. El secreto de estos proyectos es que la gestión tiene que ser igual que la del sistema público, el ciudadano no tiene que notar ninguna diferencia. Y el garante de que esto sea así y de que no haya ningún problema es la Administración. Por supuesto que el grupo Ribera Salud tiene solvencia.

¿Cuáles son los objetivos del grupo?

Nuestro objetivo es apostar por el crecimiento de este sector y, en ese sentido, estaremos muy atentos a todas las posibles fórmulas de colaboración que haya en España, y si las condiciones son razonables, estaremos presentes. A fecha de hoy ya hay 10 experiencias de este tipo, y hay otras 10 anunciadas. Estamos muy orgullosos de haber contribuido a este proceso, porque cuando se termine más del 7% de la población española estará gestionada por compañías privadas profesionales.

¿Pretenden también salir fuera de España?

Es una línea que tenemos de desarrollo en el futuro. A los grupos españoles de distintos sectores, como constructoras, empresas de servicios, tecnológicas… les invito a pensar que el sanitario es un sector económico más, que puede aportar empleo. Me gustaría que se iniciara un diálogo entre todas las empresas y el Gobierno para tener presencia en distintos proyectos internacionales sanitarios. No olvidemos que España es una potencia mundial en concesiones administrativas en sectores de infraestructuras, como aeropuertos o autopistas… Porque el problema sanitario es un problema global. Invito a que se vea al sanitario como un sector en el que podríamos juntarnos distintos grupos para aportar un valor.

¿Estarían dispuestos a gestionar los seis hospitales de la Comunidad de Madrid?

No creo en los monopolios, ni públicos ni privados. En estos 14 años, el sector privado ha cambiado. Creo que hay suficientes grupos que pueden aportar esa visión de colaboración, lealtad y solvencia con la Administración y me gustaría pensar que uno de ellos somos nosotros.

¿Apostarían por la misma fórmula empleada en Valencia?

Nuestra filosofía es adaptarnos a lo que quiere la Administración. En Valencia es de un modo, en Madrid otro, por lo que se dice en Castilla-La Mancha será de otro, en Portugal también es de otra manera. El gobierno es el que marca las reglas.

El modelo en Valencia partió con unas condiciones que luego se modificaron, ¿eso puede ocurrir también en Madrid según se vea cómo va la gestión?

Si te refieres al mal llamado rescate, desde luego me alegro de tener oportunidad de poderlo aclarar. La realidad de aquello fue una resolución de mutuo acuerdo de un contrato entre el gobierno y una entidad privada. La consejería pretendía cambiar el modelo de todos los departamentos de salud de la comunidad. Para evitar que el Hospital de Alzira quedara descolgado de todo el cambio, se hizo una resolución de mutuo acuerdo y se volvió a sacar un concurso incorporando la atención primaria. Lo ganamos y eso supuso un ingreso en la caja de la Consejería de más de tres millones de euros.

Pero hubo una diferencia de precio ‘per cápita’ a su favor, ¿eso a qué se debió?

Porque el contrato inicial era simplemente por el hospital y se incorporó la gestión de la atención primaria y una serie de partidas. Nuestra compañía entendió que debía apostar por ese nuevo modelo y se arriesgó a rescindir el contrato, porque podría no haber ganado el nuevo concurso.

¿Cuánto cuesta la gestión sanitaria privada ‘per cápita’ en Valencia?

En 2012 el coste ha sido de 640 euros, y se incluye la gestión del hospital y de la atención primaria.

Pero esto es más caro que lo que pide la Consejería de Madrid.

En Madrid sólo se incorpora el hospital, no la atención primaria. Las comparaciones no son buenas, son condiciones distintas, por ejemplo el tiempo de concesión en Madrid es a 30 años, mientras que en Valencia es a 15 años más cinco.

¿Qué le parece la propuesta que le hizo la CAM a los profesionales para que dejaran sus protestas y que consistía en externalizar la gestión de sólo uno de esos seis hospitales?

Creo que el gobierno ha desmentido eso. La Comunidad de Madrid ha dado un paso valiente, que hay que valorarlo positivamente. La peor decisión es no tomar decisiones. Estoy seguro de que harán las cosas lo mejor posible y que las compañías que se encarguen de esto estarán a la altura de las circunstancias. Hemos de trabajar todos pensando en lo mejor para el ciudadano.

¿Cree que lo que está ocurriendo en el partido popular, relación con el caso Bárcenas, puede afectar a las decisiones que están todavía por tomar?

De temas políticos no opino.



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