17 May Reformar la sanidad sin (más) recortes

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Cinco Dias / Alfonso Simón

17/05/2012

 

 

Hay unas capacidades de ahorro brutales”, asegura Ignacio Para, presidente de la Fundación Bamberg, un organismo que impulsa las mejoras en el sistema público de salud. No es el único experto que señala la necesidad “de una revolución de la productividad” en el modelo sanitario español, como pedía un informe reciente de la consultora PwC. En un momento en el que España sufre fuertes presiones para reducir su déficit, tanto el actual Gobierno del PP como el anterior socialista han aprobado medidas de ahorro. Pero los especialistas y gestores las ven insuficientes (y en algunos casos discutidas por los facultativos, como la retirada de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes sin permiso de residencia). ¿Se necesita entonces un nuevo tijeretazo? Parece que no. La solución apunta a un cambio profundo en el sistema.

Sobre estos temas debatirán el 24 y 25 de mayo las empresas del sector, expertos a nivel internacional y gestores públicos y privados en MiHealth Forum. Se celebrará en la capital catalana y nace como iniciativa conjunta de Fira de Barcelona y del Hospital Clínic.
Allí se analizarán modelos y proyectos ya en marcha. Muchos ojos mirarán a la experiencia de la sanidad vasca, que los expertos señalan como la más avanzada en el cambio. “Hay otro modelo, que es el modelo de Euskadi”, asegura Olga Rivera, viceconsejera de Calidad, Investigación e Innovación Sanitaria del Gobierno vasco (PSE-EE). “Hay dos maneras de abordar los problemas, con el copago o repago, donde los costes se los paso al usuario, o buscando la sostenibilidad a largo plazo. Hay que buscar mejorar en la eficiencia”.

El reciente informe Diez temas candentes de la sanidad española 2012, de PwC, animaba a los gestores a realizar “no solo recortes, también reformas”. Otro estudio de este año, en este caso de Standard & Poor’s, alertaba de que, al actual ritmo de crecimiento de gasto, España aumentaría el gasto público en sanidad en cinco puntos porcentuales sobre el PIB en 2050. El problema es el envejecimiento de la población y las enfermedades crónicas asociadas a la edad, que pueden saturar los servicios de salud.
“Las reformas deben tener una visión a medio plazo con el fin de aumentar la productividad”, explica Ignacio Riesgo, director de sanidad de PwC. Bajo su punto de vista, la acción debe ir encaminada a una atención más eficiente de los crónicos, mejorar la prevención, la asistencia más próxima al paciente gracias a la asistencia domiciliaria y a la telemedicina, un mayor rol del enfermo en su propia salud, cambiar los incentivos del sistema y luchar contra el despilfarro. Un estudio en EE UU apuntaba que eliminando estos gastos innecesarios se podrían ahorrar 1,2 billones de dólares. Y la mayor parte corresponde a una mayor participación del ciudadano en el autocuidado (200.000 millones solo por obesidad o 191.000 millones por tabaquismo).

El País Vasco ha introducido, una estrategia para el paciente crónico o la atención telefónica para consultas sobre salud para todos los ciudadanos, donde se marca la tendencia de que este no acuda a su médico si no lo necesita. “Hay que cambiar el actual modelo, preparado para atender males agudos, hacia los pacientes crónicos”, señala la viceconsejera. En ello, la tecnología cumple un importante papel. Pero, ¿a las autonomías les merece la pena invertir cuando la prioridad política se centra en reducir el déficit? “Si en estos momentos de recortes cerramos la puerta a que el sistema sanitario pueda invertir en nuevas tecnologías, nos va a llevar directamente a la desaparición del sistema tal como lo concebimos hoy”, se queja Rivera. De hecho, asevera que gracias a la introducción de eficiencias en Euskadi, su Gobierno se ahorrará 415 millones en 2015 de los 3.500 millones presupuestados. “Nadie dice que esto sea sencillo. Es un esfuerzo ímprobo, pero merece la pena hacerlo”. Dentro de las medidas que todos los expertos reclaman también está la creación de una agencia de evaluación para analizar el coste-beneficio de los tratamientos.

El directivo de PwC cree que a corto plazo es difícil conseguir una sanidad más barata, pero a medio plazo, sí. Una de las posibilidades es el llamado modelo Alzira, donde una empresa privada, Ribera Salud, gestiona algunos de los hospitales públicos de la Comunidad Valenciana (PP) a cambio de un pago per cápita. Este modelo ha sido criticado por la oposición socialista, pero Alberto de Rosa, director general de Ribera Salud, apunta que “es un 25% más barato, según los datos anunciados por la Generalitat”. La clave está en una gerencia única para hospitales y centros de atención primaria (en un área de salud), que permita una gestión flexible de los hospitales -como en una empresa- y con incentivos según la productividad de los empleados. “Al recibir un pago per cápita obliga a cada hospital a trabajar por la promoción de la salud por su propio interés”, explica Para, el presidente de la Fundación Bamberg, también favorable a este patrón.

“Tenemos un modelo de gestión de hace 50 años. Antes que el copago, la sanidad tiene nichos de mejora”, cree De Rosa. “Para mí, el triángulo de éxito tiene en un vértice los sistemas de información para saber qué se hace, cómo se hace y cuánto cuesta; en otro, los variables en el sueldo de los profesionales y, finalmente, la gestión clínica con servicios no asistenciales que se pueden externalizar”.

“No veo mal un sistema de financiación capitativa basado en la renta per cápita”, reconoce José Martínez Olmos, anterior secretario general del Ministerio de Sanidad y actual diputado socialista, aunque sea con un modelo de gestión pública. Pero cree que lo principal es que todos los ahorros se queden en la sanidad, porque hasta ahora las comunidades han presupuestado menos de lo que gastan “y primero el Gobierno debe aclarar qué modelo de financiación autonómica desea”. E indica que hay ahorros de 6.000 millones de euros en medidas como una central de compra de suministros, una mejora en los cobros a aseguradoras por los gastos de accidentes laborales, deportivos o escolares, un mayor seguimiento a los crónicos polimedicados o la subasta de medicamentos (1.000 millones).

Precisamente en el ahorro de fármacos, Para asegura que no quedan demasiadas medidas de ahorro, ya que España está por debajo de la media europea en gasto farmacéutico. Solo cree que se pueden sacar de la financiación pública los medicamentos con precio menor a dos euros.



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