12 Mar El sector público y el privado deben avanzar más allá de la colaboración

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Diario Médico / Rosalía Sierra

12/03/2012

 

 

Tras años de experiencia, el SNS acumula ya bastante conocimiento sobre las posibilidades de la colaboración público-privada para mejorar la gestión del sistema. Por eso, considerando la situación económica del país, es el momento de dar un paso más allá, integrando recursos y buscando oportunidades de negocio conjuntamente.

Las bases que regían el reparto tradicional entre sanidad pública y privada se tambalean… por suerte. Muchas cosas han cambiado en el sistema sanitario durante los últimos años, y una de ellas ha sido la transformación de la asistencia privada de alternativa a colaborador de la pública, según ha quedado claro tras el debate Smart Business Health: sostenibilidad y oportunidades innovadoras de colaboración público-privada, organizado en Madrid por KPMG con la colaboración de Diario Médico. Por tanto, la pregunta que ha centrado el debate no es ¿qué puedes hacer tú por mí?, sino ¿qué podemos hacer juntos?

Para empezar, considerar que el tamaño importa: “Muchas empresas hacen desarrollos informáticos para el sector público que después se pueden vender con total garantía, pues están de sobra probados. También se puede considerar el sistema sanitario como un gran escenario para ensayos clínicos en situación real una vez comercializado un medicamento”, ha afirmado Sagrario Pérez, directora general de Cartera de Servicios y Farmacia del Ministerio de Sanidad.

En esta línea, Alberto de Rosa, director general de Ribera Salud, opina que “debemos buscar líneas de colaboración que generen valor, y compartir los riesgos”, algo que Antonio Fernández, director de Relaciones Institucionales de Janssen España, ha matizado diciendo que “riesgo hay cuando existe incertidumbre sobre los resultados; cuando la eficacia y la seguridad están documentadas, debemos hablar con otra terminología, considerando por ejemplo modificar el sistema de precios de reembolso”.

O lo que es lo mismo, “establecer un nuevo modelo de diálogo entre los proveedores de servicios y los de productos. No basta con que ellos cubran mis necesidades y yo pague, y ahí se acaba la relación”, sostiene Olga Rivera, viceconsejera de Sanidad del País Vasco.

Lo mejor es que la industria está de acuerdo: “Nuestro papel debe ir más allá de ser simples proveedores. Debemos interesarnos por el uso que se hace de nuestras tecnologías y medirlo; buscar alianzas, no clientes”, dice Olga Espallardo, responsable de Economía de la Salud de Johnson & Johnson España. Para ello es preciso tener siempre en mente que “en España la sanidad no es un negocio, es un servicio”, según ha matizado Juan Abarca, director general del Grupo Hospital de Madrid.

Mirar más allá
Para buscar negocio, Abarca sugiere “buscar oportunidades en el exterior”, tanto de España como del sector, punto en el que coincide De Rosa, que piensa que “es preciso atraer capital y conocimiento de otros ámbitos, y al mismo tiempo abrirnos a ellos. Podemos potenciar alianzas con empresas de gestión de stocks, por ejemplo, o constructoras, y buscar cómo exportar nuestro modelo sanitario”.

Todo ello, buscando la eficiencia y la sostenibilidad del sistema. Un aspecto fundamental para lograrlo es, en opinión de Abarca, “colaborar en torno al paciente. No es de recibo que en la asistencia pública se repitan al paciente pruebas que ya se le han hecho en la privada; debemos integrar recursos, compartir información y evitar duplicidades e ineficiencias”.

A la cooperación entre ambos sectores suma Rivera el de la salud laboral: “Todos los controles que se hacen a los trabajadores podrían utilizarse en la asistencia pública para prevenir enfermedades crónicas; hay mucha información que no manejamos”.

El problema, a juicio de Juan Antonio Beceiro, director de Marketing de GE Healthcare, es que “no existe una política sanitaria uniforme, y todos tenemos una gran lista de cosas que se pueden hacer para mejorar, muchas de ellas de eficacia contrastada; lo que debemos hacer es ponerlas en común y dejarnos de pilotajes, porque lo único que haremos si no es tirar el dinero”.

Este aspecto preocupa especialmente a Juan José Bestard, ex director general del Servicio de Salud de Baleares (Ib-Salut), que considera que “el sistema que tenemos, por mucho que digamos que es bueno, no lo es. Si lo fuera, no tendríamos una deuda que suma la mitad del presupuesto total. Debemos controlar mucho mejor el gasto y no hacer lo que no podemos pagar”.



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