25 Nov De la época de bonanza a la corresponsabilidad por la sostenibilidad sanitaria

Gaceta Médica /

25/11/2011

 

 

Cuando a Serafín Castellano, consejero de Sanidad del Gobierno valenciano en el año 2002, se le recuerda su paso por la Consejería y la transferencia a las comunidades autónomas no duda en reprochar que estas transferencias, que en el caso de Valencia se hicieron en los años 80, son “en parte consecuencia de la deuda que arrastramos los valencianos históricamente”.

Y es que la financiación de la sanidad valenciana y la sostenibilidad del sistema han sido los dos grandes caballos de batalla de los últimos gobiernos autonómicos populares que reclaman a la Administración central un dinero acorde al peso poblacional.

Para Castellano, “pese a este déficit, la sanidad valenciana es de gran calidad y la única que ha explorado en los últimos años nuevos modelos manteniendo la gratuidad, la universalidad y el servicio público”, y todo ello “haciendo un gran esfuerzo en recursos humanos e infraestructuras”.

Estos esfuerzos, la mayor parte de ellos en la época de bonanza económica en la que el nivel de crecimiento de la Comunidad Valenciana era imparable gracias a la construcción, hicieron que se duplicasen los recursos sanitarios en la última década. Prueba de ello es la construcción de ocho nuevos hospitales, cerca de un centenar de centros de Atención Primaria y un aumento retributivo para los profesionales que fuentes sindicales colocan en cerca del 52 por ciento.

Pero los tiempos de bonanza ya han pasado y ahora, para el actual consejero de Sanidad, Luis Rosado, el gran cambio que debe acometer la sanidad pública “es el de ser capaz de ser sostenible, puesto que el gasto sanitario está por encima de la riqueza en España”. Para ello, Rosado cree necesario “una transformación profunda donde estén implicados las administraciones, los profesionales y los ciudadanos”.

Concesión administrativa y la Nueva Fe

En definitiva, lo que parece que esté diciendo con sus palabras el consejero Rosado es que ha llegado el momento de replantearse el modelo sanitario, de iniciar cambios para adaptarse a los nuevos tiempos, algo que la Comunidad Valenciana ya ha hecho anteriormente.

De hecho, en el año 1999 se inauguró el Hospital La Ribera, un hospital que acuñó un nuevo modelo de gestión, el modelo Alzira, una concesión administrativa a un grupo de empresas para la gestión de la asistencia sanitaria integral (primaria y especializada) en el Departamento de Salud de La Ribera. Gestión privada y titularidad pública, así se presentó el modelo que revolucionó la forma de entender la sanidad y que abría unas puertas a la colaboración pública y privada que hasta el momento eran tabú en el sector.

Desde entonces, el modelo se ha afianzado con los nuevos hospitales que se han inaugurado en los últimos años como el de Torrevieja, Manises, Denia o Elche, y además se ha exportado a otras comunidades autónomas como la madrileña.

Pero si por algo se recordarán estos años en la Comunidad Valenciana será por la inauguración de la nueva Fe, un macrocentro hospitalario proyectado desde hacía años y que ha convertido a este hospital de referencia en todo un emblema de la sanidad valenciana.

Finalmente, tras varios aplazamientos, el 29 de noviembre de 2010 llegó la apertura de las consultas externas del nuevo hospital La Fe en el bulevar sur. En solo unas semanas ya se produciría el resto del traslado de su antigua ubicación en el barrio de Campanar.

Los números de la nueva Fe impresionan y más en estos tiempos. La construcción de los edificios que componen el complejo hospitalario contó con un presupuesto de más de 383 millones. En ellos se encuentran un total de mil camas en habitaciones individuales y 195 salas de consulta, 39 quirófanos (seis de ellos inteligentes), 117 puntos de atención de urgencias, 85 camas UCI Reanimación, 70 cunas de neonatos y 96 equipos de alta tecnología, entre otros equipamiento.

Éxitos quirúrgicos

Si se echa una mirada atrás en el tiempo sobre los avances médicos en la Comunidad Valenciana, sin duda habrá que hablar de los trasplantes, un apartado donde esta autonomía es líder con grandes hitos a nivel mundial.

El primero de ellos fue llevado a cabo por el equipo del doctor Pedro Cavadas a finales del año 2006. Se trató del primer trasplante de dos manos y antebrazos a una mujer en el mundo. La operación se realizó seis centímetros por encima de la articulación de la muñeca y tras ella el nombre de Pedro Cavadas saltó a las primeras páginas de todos los periódicos, y con él la sanidad valenciana.

Dos años más tarde, una niña de 12 años sería la primera paciente en someterse a un trasplante celular hepático en España, una operación mucho menos invasiva que un trasplante de órgano. Esta técnica abrió la posibilidad de constituirse en un paso puente hasta el trasplante de órgano entero en casos de enfermedades hepáticas graves en lista de espera, así como en enfermos con fallo hepático agudo.

En marzo de 2009 el Hospital Peset logró el primer embarazo en España tras el reimplante de tejido ovárico, la mujer superó un cáncer de mama y antes de iniciar el tratamiento oncológico accedió a congelar una muestra de tejido ovárico. En agosto de ese mismo año nacieron los gemelos.

En los últimos años las novedades a nivel nacional internacional parece que vienen de las manos del doctor Pedro Cavadas y de su equipo. Así el nombre del hospital La Fe volvió a las primeras páginas de los periódicos al acoger, tras quince horas en el quirófano, el primer trasplante de cara realizado en España, octavo en el mundo de estas características y primera que incluía mandíbula y lengua. Asimismo, este mes de julio, la nueva Fe abrió sus puertas al equipo del doctor Cavadas para realizar el primer trasplante bilateral de piernas que se lleva a cabo en el mundo, una operación sobre la que no hay experiencias previas y que en estos momentos está siendo observada por especialistas de todo el mundo.

Investigación

Desde el punto de vista de la investigación hay un nombre que centra esta década y que representa mejor que nadie el ascenso y caída de la sanidad, arrastrada por la crisis económica, se trata del Centro de Investigación Príncipe Felipe. El CIPF abrió sus puertas el 17 de marzo de 2005 en un edificio con 25 laboratorios, hasta seis salas blancas y un coste de 55 millones de euros, más otros 30 en equipamiento, financiados en parte gracias a los fondos europeos. Era una puesta segura por la investigación. Hoy en día ha visto reducido su presupuesto a la mitad, tiene un ERE a la vista y un oscuro panorama sobre su futuro.

Pero en investigación no todo son malas noticias ya que durante estos últimos años se ha consolidado los Premios Jaime I de investigación, unos galardones que cuentan entre los miembros del jurado con una veintena de premios Nobel que cada año se reúnen en Valencia.

Uno de sus impulsores, el presidente de la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados, Santiago Grisolía, alerta de que “la incapacidad actual de incorporar a los jóvenes investigadores puede provocar un envejecimiento, que ya se está viendo, de las plantillas de los centros de investigación”. Para evitarlo el profesor Grisolía propone “aunar fondos públicos y, de manera urgente, promulgar una ley de mecenazgo que permita al capital privado aportar fondos para Centros de Investigación, como el Príncipe Felipe, por el que tan fuerte apostó la Generalitat Valenciana y que tanto está sufriendo con la crisis económica”.

Profesión

Y es que si ‘recortes’ es la palabra más temida para los investigadores, también lo es para la profesión. Desde el año 2002 los sindicatos profesionales han planteado hasta un total de cuatro huelgas que han dado lugar posteriormente en los ingresos a mejoras retributivas de los médicos.

Como fecha clave hay que destacar los años 2004 y 2005 con la negociación de la carrera profesional, una de las que reconocían más derechos y de las más altas de todas las comunidades. Solo dos años después se consiguió un aumento de la hora de guardia para residentes y médicos adjuntos, pasaba de los 12 a los 22 euros para los adjuntos tanto de primaria como de especialidad y hasta 17 euros para los residentes.

Para el presidente de CESM-CV, Andrés Cánovas, el futuro sindical en la Comunidad Valenciana pasa por “dos luchas, la necesidad de que se ejecuten las Oferta de Empleo Pública y empezar a hablar del complemento de especialidad, que se nos reconozca esa condición a nivel retributivo, aunque ahora sea muy difícil plantearlo”.



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