25 Jul ´El copago sanitario no es más que un impuesto encubierto´

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Informacion.es /

25/07/2011

 

 

El alicantino Luis Rosado se pone al frente de una de las carteras más complejas de la Generalitat Valenciana

PINO ALBEROLA Va a dirigir un área que conoce en profundidad, después de años como secretario autonómico y tras haber dirigido varios hospitales en la provincia de Alicante. ¿En qué se va a diferenciar su mandato del de su predecesor?
En que el momento en que me toca llevar la Conselleria es diferente. Es otro ciclo política y económicamente. En determinados momentos la Conselleria se ha gestionado con más recursos. En la última etapa los recursos han estado limitados y teníamos que seguir haciendo lo mismo. Y en estos momentos me da la sensación de que los recursos van a ser menores y cada vez vamos tener que hacer más cosas. Esto se traduce en más por menos. En intentar que la Conselleria siga teniendo logros y que se mantengan en el tiempo, pero vamos a tener que hacerlo con menos recursos que en otras ocasiones.

¿Y cómo se puede gestionar con menos recursos un área tan sensible como la de Sanidad?
Lo importante es que no se merme el resultado. Es decir, que el ciudadano, como paciente y como financiador público, tenga cumplidos sus propósitos. El paciente quiere ser atendido de sus enfermedades de una forma correcta y el ciudadano quiere que cuando paga sus impuestos éstos sean utilizados de una manera correcta. Todo esto se puede lograr mejorando la gestión de todos los procesos. Sanidad es el área más compleja, con cientos de procesos, la que más dinero dedica, la que emplea a más gente, la que más estructuras tiene entre hospitales, centros de salud… Precisamente porque es tan grande hay muchas posibilidades de mejorar la gestión de muchas cosas. Por ejemplo, de los medicamentos, de las estructuras, de los recursos humanos…

Esta mejora de la gestión, ¿irá acompañada de recortes como la eliminación de la Dirección General de Drogodependencias que realizó a los pocos días de estrenarse como conseller?
Estos ajustes formaban parte de unos ajustes más amplios del gobierno. Se han cortado en un 30 por ciento los altos cargos de la Administración. Lo cual no significa eliminar áreas. Se va a seguir atendiendo a todo el sector de las drogodependencias, y yo diría que con las mismas personas, pero sin ser altos cargos. La idea es que no se produzca ningún tipo de recorte en la asistencia sanitaria. Gestionar mejor las cosas no significa recortar, quitar. Recortar significa quitar cosas y nosotros no vamos a quitar ninguna prestación sanitaria. Lo que sí vamos a intentar es eliminar lo superfluo del trabajo de los profesionales, quitar lo superfluo de nuestra organización. Pero lo que recibe el ciudadano de una manera correcta no se va a tocar.

¿Qué se va a eliminar?
En medicina una cosa muy importante es la variabilidad. Significa que como profesional puedo optar por ocho cosas para tomar una decisión. Lo importante es que se tome la decisión más correcta y más eficiente. Se trata de no matar moscas a cañonazos y utilizar para cada caso lo que se necesita. Puede ser algo tan sencillo como utilizar aspirina cuando procede y no un medicamento más complejo; utilizar un medicamento genérico cuando puedas porque es más barato o hacer una radiografía cuando procede hacer una radiografía y hacer un tac cuando procede hacer un tac; no hacer un tac cuando procede hacer una radiografía.

¿Teme ser recordado como el conseller de los recortes?
No. Me gustaría ser recordado como el conseller que consiguió, en los peores momentos económicos de España o la Comunidad, que no ser perdiera nada.

¿Y cómo se puede adelgazar la factura farmacéutica?
Hasta ahora, en lo que llevamos de año, hemos conseguido un ahorro farmacéutico de 80 millones de euros. Esto se ha conseguido a través de unos reales decretos, que fueron aprobados para todo el Estado, sobre la reducción del precio del medicamento. Pero también hemos conseguido introducir en el sistema sanitario valenciano medidas para que los medicamentos que se receten sean genéricos y que estén ajustados a lo que corresponde en cada una de las enfermedades. Con esto hemos conseguido frenar el gasto farmacéutico.

¿No cree que los laboratorios farmacéuticos tienen excesiva injerencia en nuestra sanidad?
El mundo de los medicamentos es muy curioso porque el precio lo marca el Ministerio, el producto lo comercializa la industria farmacéutica, el médico prescribe el medicamento, los farmacéuticos lo dispensan y al final paga la comunidad autónoma. Hay muchos actores que intervienen en el proceso y no siempre coincide el pagador con el que toma las decisiones dentro del sistema sanitario. Lo ideal sería que el que paga participe directamente en qué es lo que se prescribe y cómo se marcan los precios, participando en todo el ciclo del medicamento.

¿Qué le parece el copago que acaba de aprobar Italia?
Hay dos tipos de copago. Uno es el contributivo, que existe ya con las recetas farmacéuticas de los trabajadores. Luego está el pago que trata de evitar la frecuentación de la sanidad, que es lo que han puesto en Italia. Está comprobado que con estas medidas, durante un tiempo, se frena la actividad sanitaria, pero no se tiene claro que esto repercuta en una disminución del gasto sanitario. Creo que antes que eso, que no dejan de ser impuestos encubiertos, hay que gestionar todo lo que se pueda gestionar. Dentro de la sanidad pública podemos abaratar costes dando el mismo servicio, eso se llama eficiencia. Lo último que se debería hacer en sanidad es mermar la calidad asistencial o hacer participar al ciudadano de la falta de eficacia del sistema. En pocas palabras, no soy partidario del sistema de copago.
Esta medida también tiene un trasfondo de “educar” al paciente, ya que se quiere cobrar a quien vaya a urgencias y no sea ingresado.
Creo que para mejorar la eficiencia de la sanidad hay tres cosas. Una es la propia organización que está muy anclada en el pasado y burocratizada. La administración debe imitar al modelo empresarial para obtener más eficacia. Los procesos deberían ser más rápidos. Segundo, los ciudadanos deben ser copartícipes de lo que se está haciendo. En determinados momentos hemos creado la sensación de que hay que dejarse llevar por la sanidad y lo que hay que hacer es participar y ser corresponsable de la gestión óptima de los recursos sanitarios. Uno tiene que darse cuenta de que cuando va al médico por algo innecesario le está quitando a otro una oportunidad. El tercer pilar son los trabajadores que deben estar implicados, conociendo qué es lo que la organización les pide y estando motivados.

¿Cómo frenar el goteo de médicos que se marchan a trabajar a otros países o comunidades?
Antes había alguna comunidad que tenía mejores salarios. Pero en estos momentos creo que la Comunidad Valenciana, en cuanto a salarios y carrera profesional, es igual que otras. El problema no es la fuga de profesionales sino que esos profesionales ahora mismo tienen que entender lo que está pasando en la sanidad española. El profesional sanitario debe saber que ya no es el problema dar la mejor salud sino de seguir dando la mejor salud.
Pero la falta de personal tampoco les ayuda a motivarse.
Si hubiera más gente… o si se organizaran mejor. Ahora mismo no es momento de más gente. Lo que sí vamos a tratar de hacer es escuchar a estas personas que pueden tener queja de cómo está organizado su trabajo. Queremos hacer partícipes a los profesionales de la toma de decisiones. No podemos hacer más contrataciones, pero podemos cambiar lo que se pueda para que las cosas funcionen mejor.

¿Trabajando más horas?
(Risas) Organizando mejor su trabajo. Te pongo un ejemplo. Si yo soy capaz de conseguir que las personas que tienen una duda se la podamos resolver a través de un teléfono o una página web a lo mejor consigo que vaya un enfermo menos a la consulta. Organizándose de otra forma y tendiendo hacia la modernidad y la imaginación es posible que se mejoren muchas cosas.

¿Qué aspectos hacen falta mejorar en la sanidad de la provincia?
En Alicante tenemos algunos compromisos de aumentar recursos y debemos de cumplirlos. Lo que sí es cierto es que debemos establecer un nuevo orden en cómo se van a ir cumpliendo, teniendo en cuenta que ha sobrevenido una situación económica inesperada. Estaban comprometidos una serie de centros de salud en la capital y en la provincia y se harán conforme nos recuperemos económicamente.

¿Qué va a pasar con el tercer hospital para la ciudad de Alicante?
Hay que hacer un plan de recursos de los centros de salud y de las necesidades que puede plantear en el futuro un tercer hospital, cuando tengamos el terreno para hacerlo. Tenemos que ir implantando estas cosas según podamos económicamente. Pero a corto plazo hay que establecer sólo prioridades. Y en estos momentos la prioridad, algo que está comprometido desde hace mucho tiempo en Alicante y que por motivos diferentes no ha podido ir con la celeridad que debiera, es el centro de salud de Benalúa. Para mí es lo más importante. Porque para los otros centros de salud pendientes, que también hay que hacerlos, se han hecho consultorios que han mejorado la situación, aunque sea transitoriamente.

¿Entiendo entonces que no es un proyecto a corto plazo?
A corto plazo no se puede hacer el tercer hospital de Alicante. A corto plazo lo único que vamos a tratar de hacer es el centro de salud de Benalúa.

¿Podrá tener el Hospital General de Alicante su unidad de trasplante hepático prometida desde 2005?
Claro. La provincia de Alicante es la cuarta de España y tiene masa crítica como para tener trasplante hepático, pero para poder instalar una unidad de este tipo hay que tener profesionales cualificados para, desde el primer caso, no hacerlo mal. No se trata de poner un servicio y esperar a que coja ritmo. Se trata de que desde el primer momento se haga bien. En estos momentos, los profesionales que se van a encargar de este servicio están en formación. Cuando entendamos que la formación es la adecuada pasaremos al siguiente caso, que es empezar a operar. Mientras tanto, los pacientes que son operados en la Fe son atendidos posteriormente en Alicante por los especialistas del Hospital General. Ahora sólo tienen que ir a Valencia a operarse y en un futuro se operarán aquí también.

¿Puede dar un plazo?
Cuando tengamos a los profesionales suficientemente formados con garantías de operar sin que los alicantinos corran más riesgos que si se van a Valencia.

¿Qué opina alguien que se ha curtido profesionalmente en la sanidad pública de los nuevos modelos de hospitales públicos de gestión privada?
Soy un amante de la sanidad pública y precisamente por eso y porque tiene que ser sostenible no podemos adoptar posiciones dogmáticas sobre que se puede mantener una sanidad pública sin colaboración de entidades privadas. En todas las comunidades donde no se puede llegar al cien por cien de la actividad ésta se saca a clínicas privadas. Esto es una doble moral. En Andalucía o Cataluña, cuando los pacientes no pueden ser atendidos en la pública van a la privada, pero eso no es colaboración público-privada y, sin embargo, en nuestro caso, gestionar hospitales públicos, gratuitos y que dan liquidez al sistema se considera privatización. Es un error. Tenemos a un millón y medio de habitantes de la Comunidad que antes no tenían hospitales y ahora sí gracias a esta colaboración público-privada. No se puede pensar en el siglo XXI que se puede dar sanidad pública sin la colaboración de las entidades privadas. Eso es hundir el sistema.



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