21 Jul El debate de los presupuestos

El Mundo /

21/07/2011

 

 

Gobierno y autonomías buscan fórmulas para reducir los mas de 60.000 millones de euros destinados a financiar los hospitales, el gasto farmacéutico y los servicios de asistencia primaria.

Las cuentas del Sistema Nacional de Salud generan el mayor debate. Con 63.768 millones de euros, de gasto público supone un 71,8% del gasto sanitario español (el 6,5% del PIB). Los servicios hospitalarios y especializados conllevan más de la mitad del desembolso para las arcas públicas (54%), seguido del gasto farmacéutico (19,8%) y los servicios de atención primaria (15,7%). Sólo en remuneración de personal, la sanidad pública destina un 43,4% del presupuesto.
«Hay dos elementos diferentes», puntualiza Martínez Olmos. «Uno tiene que ver con cuestiones presupuestarias y otro con las demográficas». Sobre las partidas monetarias, explica: «En la técnica presupuestaria, es muy difícil prevenir en un año lo que va a pasar en Sanidad: cuántas personas se van a poner enfermas, cuántas se van a someter a intervenciones quirúrgicas, si va a aparecer una nueva vacuna o medicamento…». Y sobre los beneficiarios del SNS, comenta: «Tenemos una población más envejecida y, gracias a los avances científicos, vive más años. Muchas enfermedades que hace 30 años eran más bien agudas hoy son crónicas; por tanto, requieren más seguimiento, más cuidados, más tratamiento y más gasto. Así, uno de los retos es cómo adaptarse a la cronicidad».
Para paliar los problemas económicos, el Estado tiene clara su política: «Ingresos más austeridad, que es lo que aporta la suficiencia financiera», afirma d secretario general de Sanidad. De momento, la reducción del sueldo de los funcionarios se estima en un ahorro de 2.000 millones de euros en Sanidad, mientras que el recorte de las partidas destinadas a gasto farmacéutico han supuesto 2500 millones extra (1.275 millones en los últimos 10 meses). Un ahorro, en fármacos, que dará un balón de oxígeno superior a los 7.000 millones de euros, según el Ministerio. En este sentido, algunas voces proponen medidas como la central de compras, el modelo de concesión administrativa o la dirección por objetivos.
Así las cosas, parece necesario un gran pacto nacional entre Gobierno y autonomías para encarar un SNS que es la suma de diversos criterios, a veces divergentes. «Tiene que ser un acuerdo que contemple algunos requisitos básicos, que yo creo que se comparten: el sistema debe seguir teniendo naturaleza pública en cuanto a la cobertura universal, tener como vía fundamental la equidad y abordar seriamente d hecho de que la financiación debe ser suficiente), afirma Martínez Olmos. Por su parte, Cervera indica: «Debe dar pie a la introducción de nuevos mecanismos de financiación y de gestión que favorezcan una mayor eficiencia en d uso de los recursos, garantice la calidad de las prestaciones, permita su sostenibilidad financiera y preserve d principio de equidad en d acceso a los servicios».
La iniciativa privada también aporta. Como asegura Abarca, «el modelo no hay que cambiarlo en lo básico: sanidad pública, que cubre lo máximo posible, complementada con una privada financiada, mayoritariamente, por el copago voluntario de los usuarios que quieren abonar un complemento por su salud». Y continúa: «Eso ayuda a descargar tremendamente el gasto público; cuanta más gente se haga un seguro privado, utilizará menos recursos públicos».
En definitiva, una de las joyas de los recursos nacionales exige cuidado extremo. Como afirma Martínez Olmos: «Los ciudadanos no entenderían que un sistema sanitario que cuesta 1.500 euros por habitante al año no fuera sostenible. Sería una vergüenza Esa cantidad es asumible para un país como España, independientemente del déficit», concluye

Copago: rechazo en España, formula común en Europa

Alemania, Francia, Bélgica, Italia o Suiza apuestan por la fórmula del copago para financiar la sanidad. El cobro de una cifra simbólica (ya sea por la visita a la consulta de cabecera o sólo a la de los especialistas) es muy común en Europa. En España, políticos, empresa privada y ciudadanos, muestran su rechazo. «Además de que puede generar barreras de acceso, no se garantiza que ese dinero vaya a las cuentas de Sanidad: cada autonomía, con la ley en la mano, puede dedicar esa cifra a otras responsabilidades», afirma el secretario general de Sanidad del Ministerio, José Martínez Olmos.

El llamado Modelo Alzira es uno de los que cuenta con mejor fama. Este recibe su nombre de la localidad valenciana que construyó, en 1999, el primer hospital público español gestionado bajo la modalidad de concesión administrativa: El Hospital de La Ribera, que es de propiedad, financiación y control público pero que cuenta con gestión privada. Mientras Andalucía apuesta por las empresas públicas, Valencia o Madrid son los grandes ejemplos de gestión privada de hospitales públicos.
«Deberíamos tener muy claro que lo que real mente define si un servicio es público o privado es si su financiación y su regulación es pública o no», asegura Manuel Cervera, conseller de Sanidad de la Comunidad Valenciana.
El peso de las empresas privadas es otro de los puntos de interés: hasta un 30% del gasto sanitario en España proviene de entidades no públicas. Juan Abarca, secretario general de la Fundación IDIS, integrada por algunas de las principales empresas privadas, se muestra expectante: «La realidad es que, pese a la crisis, del sector privado no ha decaído; el crecimiento se ha ralentizado (veníamos de un 7-8% y este año ha sido de un 4%), pero no ha bajado el número de asegurados», afirma.
Aunque la viabilidad del sistema sanitario preocupa: «Tal y como lo conocemos ahora, o tiene replanteamientos importantes o hay que cambiarlo, porque no da de sí».



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