20 Jun "La cooperación entre sanidad pública y privada ayuda a la sostenibilidad"

Diario Medico / Álvaro Sánchez León

20/06/2011

 

 

Jordi Sevilla, ex ministro de Administraciones Públicas, se suma al debate sobre la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud con conocimiento de causa y sin miedo a sortear los prejuicios. Según él, por ejemplo, “la cooperación entre sanidad pública y privada ayudará, sin ninguna duda” a evitar la crisis de un sistema sanitario menos caro y más exitoso.

Twitter acerca a las fuentes. Contactamos virtualmente con @sevillajordi y enseguida hay una respuesta. Nos vemos poco después en la sede de PricewaterhouseCoopers de la calle Almagro, en Madrid. En un despacho gris el ex ministro de Administraciones Públicas destaca sobre fondo rojo, pero con la nueva objetividad del que trabaja en la empresa privada. Sabe de números y él tiene sus cuentas pendientes con el incierto futuro del Sistema Nacional de Salud. Pasamos consulta sin lista de espera.

¿Es ahora menos sostenible que antes el SNS?
-Siempre ha tenido el problema de que su gasto ha crecido muy por encima de los ingresos. Ahora, en un contexto de crisis económica y de austeridad presupuestaria, se hace más evidente la necesidad de introducir mejoras en la gestión y medidas que controlen el gasto mejorando la eficiencia. Es un problema de todos los sistemas sanitarios, lo cual no quiere decir que sea inevitable y que no tenga arreglo, sino que nos debe hacer conscientes de la necesidad de introducir el criterio de eficiencia en la gestión de algo que se aproxima al 10 por ciento del PIB.

¿Alguien se ha planteado alguna vez en serio cómo hacer que un sistema exitoso no sea un sistema cada vez más gravoso?
-Nuestro sistema sanitario no es caro; de hecho, emplea menos recursos, proporcionalmente, que el de Estados Unidos ofreciendo una cobertura mejor y universal. Los criterios por los que se mide el éxito no son todos atribuibles en exclusiva al SNS, como por ejemplo la baja mortalidad infantil y el alargamiento de la esperanza de vida. Pero hay que introducir el criterio de éxito también en relación con los recursos que se emplean y por cómo se emplean para conseguir esos objetivos. A estas alturas ya sabemos todos que por gastar más no siempre se gasta mejor y que el resultado sobre la salud no es directamente proporcional al gasto.

¿Es normal que el 48 por ciento del gasto sanitario se destine a retribuciones y que los profesionales no se sientan valorados económicamente?
-Por mucho que haya crecido la importancia de la tecnología y de los productos farmacéuticos, el factor humano sigue siendo decisivo en la prestación de un servicio como el sanitario. Por tanto, el coste en salarios siempre será un porcentaje muy elevado del total del gasto. Creo que nuestros profesionales no están adecuadamente retribuidos, pero cualquier medida en este sentido tiene un gran impacto sobre el volumen total de gasto. Por tanto, hay que ir hacia modelos retributivos en los que se premie no sólo el buen hacer, sino también el hacer ahorrativo revertiendo, por ejemplo, en productividad, una parte de los ahorros que se produzcan como consecuencia de las actuaciones de los profesionales.

¿Ayuda a la sostenibilidad del SNS la cooperación entre sanidad pública y privada?
-Sin lugar a dudas, sí. Tanto mediante el reparto de costes en modelos con contribución distinta de los usuarios, como en la medida en la que se ajusta mejor la oferta sanitaria a las preferencias de los usuarios y a su predisponibilidad para financiar la diferencia. En España no tenemos un sistema sanitario privado que aspire a sustituir por completo al público. Creo que nuestro sistema público, hegemónico, tampoco debería aspirar a sustituir totalmente al sistema privado, sino que hay que seguir ampliando los espacios de colaboración, e incluso de la competencia acotada.

¿Es posible que esta tendencia a la inestabilidad rompa el principio de equidad del SNS?
-Entiendo que no y que es obligación constitucional del Gobierno garantizar esa igualdad de acceso en todo el territorio. Sí que se requiere una decisión clara de cuál es el catálogo de prestaciones para el que se garantiza la equidad en el acceso. Esa delimitación, necesariamente amplia y dinámica, no puede cubrir el cien por cien de la demanda de bienestar asociado más o menos a la salud que de manera creciente se manifiesta en sociedades cada vez más ricas y sofisticadas como las nuestras.

Con rosa y sin puño

Jordi Sevilla (Valencia, 1956) es un ex ministro libre para poner por encima su sentido común a los intereses ideológicos de un partido. Socialista convencido, pero sin complejos. Militó en el PCE de Carrillo y ahora trabaja en la empresa privada con la conciencia muy tranquila. Cambiar no es huir hacia adelante. Fue asesor de Moncloa en los tiempos de Felipe González, y de Pedro Solbes en su paso por Exteriores, Agricultura y Economía y Hacienda.

Diputado por Castellón entre 2000 y 2009, se convirtió en el elegido por Rodríguez Zapatero para ser el primer ministro de Administraciones Públicas de su primer Gobierno. Dejó la cartera en 2007 “con un balance del que me siento orgulloso”. Si entendemos la política como preocupación por los problemas colectivos y búsqueda de soluciones a los mismos, “no he dejado de hacer política desde entonces”. Es cierto.



Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies