14 Jun Barbacid, Alonso y Fuster reclaman más colaboración público-privada para formar jóvenes investigadores

14062011091630foto grupo

Europa Press /

14/06/2011

 

 

Tres de los científicos españoles de más prestigio en el ámbito de la Medicina, Mariano Barbacid, Valentín Fuster y Pedro Alonso, han defendido este lunes la necesidad de contar con más “fórmulas eficaces” para potenciar la colaboración público-privada en la investigación y la formación de jóvenes investigadores.

Así lo han asegurado durante su participación en las II Jornadas de Diagnóstico Biomédico del Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes, con motivo del segundo aniversario del Laboratorio Clínico Central de dicho centro, gestionado por BRSalud-UTE, donde en estos dos años se han realizado más de 36 millones de pruebas analíticas.

En este sentido, el director del Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB), Pedro Alonso, ha asegurado que “uno de los retos” que tiene España es “atraer y detectar a los mejores talentos para promover las vocaciones científicas antes de que lleguen a la universidad”.

De hecho, apunta que “hay que crear cantera y cuidarla”, para lo que, a su juicio, se deben “buscar fórmulas nuevas y ágiles de colaboración entre el sector público y el privado”.

“Pensar que sólo el dinero público puede sacar adelante el desarrollo de programas complejos y extraordinariamente costosos no es realista”, sentencia.

Por ello, propone impulsar la colaboración público-privada para fomentar las vocaciones científicas e identificar posibles talentos “como se hace en las escuelas de fútbol”.

“Si el Madrid o el Barça tienen escuelas que captan a chavales con diez años, ¿por qué no podemos hacer lo mismo también para soluciones complejas como las que requiere la investigación?”, ha defendido este experto.

EL CNIC: UNA REFERENCIA EN LA BÚSQUEDA DE TALENTOS

Alonso ha puesto como ejemplo los programas que ha desarrollado en este ámbito el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), que dirige el también responsable del Instituto Cardiovascular del Hospital Mount Sinai de Nueva York (Estados Unidos), Valentín Fuster, ya que “han desarrollado un modelo para identificar jóvenes investigadores en las escuelas”.

También ha destacado la labor de este centro el director del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Mariano Barbacid, quien destaca que, para él es “un modelo a seguir”, defendiendo que “poco a poco” van “peleando para que haya más financiación privada que complemente la pública”.

Por su parte, Fuster ha destacado que él ha tenido “la suerte” de contar con capital privado de una decena de empresas para desarrollar varios programas con los que descubrir a futuros investigadores cuando tienen entre 15 y 20 años, algo que “sin capital privado sería difícil llevarlos a cabo”, como ha reconocido.

De hecho, apunta que “cuando uno habla de programas de educación, para encauzar a la gente joven a investigar, hay mucha más predisposición al mecenazgo que cuando se habla de investigación en general”.

No obstante, Fuster asegura que el capital privado también es clave a la hora de contar con nuevas tecnologías “muy sofisticadas y extremadamente caras” que, de igual modo, “difícilmente se puede conseguir sólo con fondos estatales”.



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